“No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”. Si existe una situación en la que esta célebre frase de Oscar Wilde sea totalmente cierta es cuando tenemos que enfrentarnos a una entrevista de trabajo, el paso más decisivo en un proceso de selección. ¿Qué hacer para lograr una buena primera impresión y triunfar? Descubre estrategias para antes, durante y después de tu entrevista y consigue ese puesto que deseas.

Antes de la entrevista 

Es normal sentirse nerviosa, sobre todo si no estás acostumbrada a hacer entrevistas o simplemente porque deseas ese puesto y la entrevista es muy importante para ti. Algo de tensión puede ser positiva y ayudarte a dar lo mejor de ti; es como el miedo escénico que tienen incluso los artistas más experimentados. Pero ponerte muy nerviosa puede llegar a afectar a tu autoconfianza, a la calidad de tus respuestas y en definitiva a esa primera impresión que te gustaría causar.

Haz tus deberes

Para ir preparada a la entrevista lo primero que tienes que hacer son los deberes. Es decir, investigar. Intenta recopilar información sobre el sector, la empresa, la organización interna, el puesto en cuestión e incluso sobre la persona que te va entrevistar. Su título, su edad, su experiencia o los contenidos que comparte en las redes sociales pueden ayudarte en la conversación. Además de buscar esta información en internet, intenta averiguar si tienes algún contacto en la empresa o en el sector. Unos consejos e información de primera mano pueden ser muy valiosos.

¿Qué me pongo?

Averigua la forma de vestir de la empresa, el típico traje clásico puede no ser apropiado para todos los trabajos (no es lo mismo trabajar en Google que en BBVA). Aunque sea una compañía poco formal, no tengas miedo de ir algo más arreglada para la ocasión. Esto demuestra respeto hacia la persona que te entrevistará y lo importante que es la entrevista para ti. No te pongas ropa muy atrevida o llamativa (¡ni siquiera para empresas relacionadas con moda!) y sobre todo ponte algo con lo que te sientas cómoda y confiada. Sé tú misma. A mí me ayuda ponerme zapatos cómodos pero con algo de tacón.

Véndete

Haz una lista mental de tus principales fortalezas, y también tus defectos, porque seguramente te lo van a preguntar.

Lo bueno: Seguramente tienes muchas cualidades, pero asegúrate de que las que vayas a mencionar sean reales (habla de tus habilidades pero sin exagerar, recuerda que las referencias se pueden comprobar y el mundo es un pañuelo), relevantes e interesantes para tu interlocutor.

Lo malo: Identifica una debilidad específica que pueda haber sido un obstáculo en el pasado, pero que hayas superado, muestra que eres consciente de ello y de que eres capaz de mejorar. Pero cíñete a temas profesionales, no hables de debilidades personales.

 

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