No ayudas nada en casa”, “tienes tu habitación como una leonera”, “deja de jugar a la consola y pon la mesa de una vez”, “recoge los juguetes y lávate las manos antes de comer”, “al menos saca la basura”, “¿te crees que esto es un hotel?”…

Seguro que has escuchado o, incluso, pronunciado este tipo de frases en más de una ocasión. Y es que es bastante común que los padres se quejen de que sus hijos no colaboran en casa. Se suele echar la culpa de este comportamiento a la rebeldía propia de la infancia y la adolescencia, pero deberíamos hacer autocrítica y preguntarnos si nos hemos preocupado debidamente en enseñarles. Porque que nadie se engañe, las regañinas y los castigos valen poco en este tema… Esto es cuestión de emplear mucho tiempo, esfuerzo y paciencia en inculcarles unos hábitos que regirán su vida, algo que en muchas ocasiones brilla por su ausencia. Te damos algunos consejos para conseguirlo.

4 claves

  • Empezar desde pequeños
    Para que tu hijo de 15 años recoja su habitación diariamente sin discusiones de por medio, debe estar acostumbrado a hacerlo como algo habitual desde muy niño. Por eso es básico empezar a enseñarles desde pequeñitos tareas adecuadas a su edad. Si tiene menos de 3 años, puedes comenzar porque recojan sus juguetes o sus libros. Plantéalo en forma de juego, que es como mejor aprenden, además de resultarles divertido. Puedes colocar pegatinas con dibujos en las cajas para que sepan dónde guardar cada cosa.

Deben ver que todos los miembros de la familia hacen tareas y que no se trata de ayudar sino de colaborar

  • Dedica tiempo a enseñarles
    Nadie nace sabiendo ni tampoco se aprende a la primera, por ello, si quieres que tu hijo sepa hacer una tarea, tienes que emplear el tiempo necesario en instruirle. Lo ideal es que, al principio, te vea hacerlo y que luego te ayude para que, posteriormente, pruebe solo bajo tu supervisión. Así, debes guiarle en cometidos como hacer la cama, fregar los cacharros o doblar la ropa. Lo normal es que los primeros días lo haga mal o tarde mucho (a veces demasiado para tus nervios), pero poco a poco ya verás como mejora. Eso sí, en lugar de caer en el común error de acabar haciéndolo tú, dale indicaciones.
  • Predica con el ejemplo
    No puedes pretender que tu hijo haga las labores al momento si tú eres de los de “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”. Así, dejar los platos sucios en el fregadero para el día el siguiente o tener ropa tirada por tu habitación no son buenos ejemplos, ya que los niños imitan nuestras conductas, sean buenas o malas.
    Es fundamental que vean que esas tareas no son algo que les imponemos a ellos sino que las hacemos todos los miembros de la familia y que no se trata de ayudar, sino de colaborar. En este caso, sobre todo cuando son pequeños, quizá te venga bien escribir en una tabla el cometido que tiene cada uno. De esta manera, poco a poco, irá interiorizando las rutinas, lo que se traduce en que sabrá lo que viene a continuación y no tendrás que estás repitiéndole continuamente lo próximo que hay que hacer.
  • Refuerzo positivo
    Más que el resultado en sí, siempre hay que valorar el esfuerzo del niño. Elogiar sus avances, por pequeños que sean, supondrá un aliciente enorme para que continúe superándose. La motivación es la base de todo.

Ármate de paciencia porque el niño puede emplear una hora en una labor en la que tú tardas un minuto y si no le sale bien, no le reproches nada

  • Toneladas de paciencia
    Ármate de paciencia porque es posible que el niño emplee una hora en una labor en la que tú tardas un minuto, que, además, lo haga mal y que, incluso, haya daños colaterales como vasos rotos o agua derramada… Si esto ocurre, no le reproches nada, recoge los desperfectos y dile que esto le puede pasar a cualquiera. Así aprenderá que, cuando le corresponda, también tendrá que hacerse cargo de ‘los platos rotos’. Todo ello le hará ganar autonomía y madurez.

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CONSEJOS PARA QUE LOS MÁS PEQUEÑOS COLABOREN EN CASA

Motiva a tu hijo para que participe cuando hacéis zafarrancho de limpieza, habilita los estantes inferiores de su armario para que guarde su ropa y si hacemos siempre las cosas por ellos, se pueden convertir en niños tiranos.