Los peligros de Internet. ¿Hasta dónde debemos controlar a nuestros hijos?

Tenemos la obligación de cuidar y proteger a nuestros hijos. Pero, ¿sabemos qué peligros les acechan en Internet y cómo debemos actuar? Un experto nos da algunas claves para lograrlo

Una de las preocupaciones más comunes entre los padres de hoy en día es el tema de las nuevas tecnologías y los peligros que estas pueden conllevar. De ello surge la eterna duda sobre el control que debemos tener sobre los hijos en su uso de Internet y redes sociales. ¿Hasta dónde debemos llegar?

Los límites de la ley

Veamos lo que dice la ley: según el artículo 154 del Código Civil, la patria potestad de los padres se ejerce “siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica”. Y añade: “Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral”. Es decir, los padres deben cuidar y proteger a sus hijos permitiendo el desarrollo de su personalidad.

Guíate por la lógica

Para saber dónde están los límites, hemos pedido ayuda a Ángel Pablo Avilés (elblogdeangelucho.com), director de Seguridad y Estrategia de la compañía Smart Human Capital. Su experiencia de más de 30 años en la Guardia Civil, los últimos 11 en el grupo de delitos telemáticos de la UCO, le han convertido en una eminencia en ciberseguridad y ciberinteligencia, especializado en infancia.

“Vamos a olvidarnos de Internet, ¿dejas a tu hijo menor ir solo a un parque peligroso por la noche? ¿Le permites que atraviese una ciudad para quedar con un amigo? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué lo haces cuando está en Internet? Es cierto que hay un brecha, pero se habla de nativos digitales e inmigrantes digitales y eso es mentira. Lo que hay son personas con una gran desidia porque no les gustan las tecnologías y eso hace que convirtamos a los llamados nativos digitales en huérfanos digitales.

Nuestro asesor, Ángel Pablo Avilés, especialista en delitos telemáticos

Hay padres que dicen: ‘Es que de informática no entiendo’. ¿Quién dice que hay que ser informático?”. Para acabar con esta falta de información, Avilés echa mano de su ‘otra identidad’: ‘Angelucho’, a través de la cual se dedica a concienciar sobre ciberseguridad con un lenguaje entendible.

Ojo: contenidos peligrosos

Así, asesora, entre otros organismos, a la Agencia Española de Protección de Datos y tiene dos libros, X1Red+Segura, que es gratuito, y Atención mamás y papás, que escribió con un compañero y sus beneficios son para Unicef.

“Es habitual ver a los padres dar a los menores un móvil para que les dejen en paz pensando que no hay problema. Y, sin entrar en temas como la pedofilia y pederastia, hay contenidos inapropiados: sexo, violencia, racismo, xenofobia, comunidades peligrosas… Hubo un mal llamado juego de rol, Ballena Azul, que consistía en pasar 50 pruebas: contactar con otros ballenas azules, ver películas de miedo por la noche, hacerte con una cuchilla una ballena en el antebrazo… Y la última, tirarse al vacío. En España, hubo casos, pero se cortaron a tiempo”.

Cuidado con las amistades

“Decimos: ‘Mi hijo solo juega al parchís y eso no es peligroso’. Obvio, pero con los juegos on line estás en contacto con otras personas. Y si yo soy un pedófilo o un pederastra, ¿dónde voy a ir? Donde están víctimas. Llegan a un juego, observa cómo hablan, identifica a su víctima y cuando conoce sus gustos, le cuenta lo que quiere oír.
Poco a poco, va metiendo en las conversaciones connotaciones sexuales, pide intercambio de fotos, yendo cada vez a más… Si los padres no están detrás, no saben con quiénes hablan sus hijos y se pueden encontrar con personas o contenidos muy peligrosos que pueden tener consecuencias nefastas. Se puede llegar al suicidio…”

¿Y si les acosan?

“También tenemos el ciberbullying o acoso a menores en el ámbito escolar a través de las redes. No solo hay que decir a las víctimas que denuncien su situación, también hay que explicar a los acosadores que lo que hacen en Internet no es gratuito y no existe el anonimato que piensan”.

Escucha a tus hijos

Hay padres que optan por ‘espiar’ a sus hijos en las redes, pero esta táctica no resulta muy efectiva porque muchos menores, conscientes de ello, se crean identidades falsas. ¿Qué deben hacer entonces?

“Es tan fácil como que si se da un dispositivo al crío, asegurarse de que no haya peligros y si no, estar con ellos. Hay que concienciarles de que acudan a sus padres ante el más mínimo problema porque siempre les van a responder. Yo abogo por las nuevas tecnologías porque, en general, son buenísimas, pero conozcamos los peligros para poderlos evitar. Esto tiene etapas: no es lo mismo un niño de 8, que de 10, 14 o 17… porque, si se les educa, van siendo más responsables. Lo que no vamos a hacer si tenemos un adolescente es espiarle, ¿pero por qué no vamos a seguir a un niño de 10 años en Internet?”.

Habla con ellos

¿Y los controles parentales son efectivos?

“En ciertos casos, están muy bien, pero en otros, no. Un menor puede ir al oráculo, que es Google, poner ‘saltar control parental’ y ya está hecho. Por eso es tan importante hablar con ellos”.

Si se comete un delito en la red

“También es importante que se sepa que los delitos en las redes no permanecen impunes, aunque se trate de menores. Un menor, mayor de 14 años, es responsable penal de sus actos y sus tutores son subsidiariamente responsables. Si son menores de esa edad sí son impunes. En cuanto a los delitos de pedofilia y pederastia, los cuerpos de seguridad del Estado trabajan muy duro. Pero Internet salta fronteras, sobre todo en la pedofilia, ya que la víctima puede estar en España y el pedófilo, en Australia”.

Ángel no quiere finalizar este reportaje sin hacer un llamamiento: “Quiero pedir que se hagan campañas de concienciación en televisión sobre la protección a los menores en las redes. Los malos buscan dinero y los monstruos buscan niños”.