Los sueños son historias que nuestra mente proyecta mientras dormimos. Sobre ellos surgen muchas dudas en psicólogos y científicos, ya que no se tiene clara cuál es su función exacta o si expresan un significado concreto. Pueden describirse como un estado de semi-consciencia en el que recibimos señales sensoriales e incluso sentimos emociones. Soñamos entre 3 y 6 veces cada noche, y cada sueño dura entre 5 y 20 minutos. Los expertos tienen claro que suponen un enjambre de emociones, preocupaciones, miedos, representaciones de personas cercanas a nosotros y situaciones que nos agradan o disgustan.

Qué ocurre cuando soñamos

Mientras soñamos perdemos el control de la imaginación, las emociones o sentimientos. Los sueños no se desarrollan de forma lineal, sino en ráfagas que se suceden de forma rápida durante unos minutos. Pero, ¿qué sucede en nuestro cuerpo?

  • El centro lógico deja de funcionar, dando paso a escenarios irreales y sin demasiada coherencia aparante.
  • Mientras soñamos, el flujo sanguíneo se duplica respecto al que tenemos en un estado de conciencia o vigilia.
  • Solo movemos los ojos, porque los sueños suceden durante la fase REM, que se repite durante 90 minutos, aproximadamente.
  • Se ha comprobado que cuando nos despertamos durante esta fase somos capaces de recordar de forma clara y lúcida el contenido de lo que hemos soñado. Pasados unos minutos el recuerdo se vuelve borroso, resultando irreconocible.
  • El cerebro manda un aviso a la médula espinal para que no active el sistema músculoesquelético, encargado del movimiento corporal, y nos quedemos quietos. Esto tiene como objetivo reparar el ADN y recargar las pilas de nuestro organismo.

¿Sirven para algo?

Se cree que soñamos para que el cerebro pueda deshechar y seleccionar recuerdos, intentando solucionar problemas que nos preocupan durante el día. Soñar puede cumplir una función terapéutica a la hora de limitar los recuerdos dolorosos. Además, nuestra mente crea los escenarios con los que soñamos usando lo que vemos, olemos, probamos o escuchamos durante nuestro día.

Para dormir mejor

Se estima que una de cada tres personas sufren trastornos en el sueño. Y es que, es un problema que persigue a gran parte de la población mundial.

  • Las pesadillas son un fenómeno recurrente, que todo el mundo va a experimentar en algún momento de su vida. Pueden estar causadas como efecto secundario de algunos fármacos.
  • Los sentimientos negativos, miedo, terror, ansiedad, rabia o vergüenza pueden producir ansiedad diurna o miedo a dormir.
  • Las rutinas y horarios regulares a lo largo del día van a favorecer el sueño de calidad, porque fortalecen el reloj interno.
  • Realizar determinadas actividades a una hora adecuada nos pueden ayudar también a dormir mejor, por ejemplo, el ejercicio por la mañana es positivo, pero realizarlo 6 horas antes de irnos a dormir puede empeorar el sueño.
  • Debemos evitar alimentos ricos en los aminoácidos tirosina y fenilalanina, como la carne roja, los huevos y el jamón. Sin embargo, los que son ricos en triptófano y en hidratos de carbono de absorción lenta nos pueden ayudar a conseguir un sueño de mejor calidad, como los lácteos o el pescado azul.