Los despistes del día a día, denominados benignos, se deben a la falta de atención, pero a veces pueden esconder problemas más serios, si sientes que te olvidas de las cosas, presta atención y descubre por qué te ocurre de mano de la neuropsicóloga Esther Camacho:

¿Qué tipo de despistes se consideran normales?

Los que denominamos olvidos benignos o subjetivos, que son los que tenemos por despiste en el día a día: dejarnos las llaves, olvidar el nombre de alguien…

¿A qué se deben estos olvidos?

A faltas de atención. No nos fijamos porque lo hacemos en automático. Si, por ejemplo, en el momento en el que vamos a apagar el fuego, nuestra atención está en otra cosa, no somos conscientes de lo que hacemos con nuestra mano y luego, no sabemos si lo hemos llevado a cabo o no.

¿Cuándo tenemos que preocuparnos?

Cuando estos olvidos son continuos e interfieren en nuestro día a día: nos dejamos las llaves varias veces, no recordamos citas importantes constantemente… Además, ya hay una segunda persona que se da cuenta de ello. Si nos ocurre esto, lo mejor es visitar a un profesional y hacer una evaluación.

¿Qué diferencias hay entre un deterioro cognitivo propio de la edad y la demencia?

Nuestro cerebro pasa por diferentes etapas. Al principio, es como una esponja y con los años, va aumentando su potencial. A los 40 o 50, estamos en nuestro culmen y después, empieza a decaer: son los problemas de memoria asociados a la edad, con los que baja nuestro rendimiento.

Este es un buen momento para trabajar la mente. Más tarde, vendría un estado de deterioro cognitivo leve en el que empezamos a tener fallos de memoria, que un informador puede corroborar, y habría que asistir a estas personas con atención neurológica.

Luego, pasaríamos a las demencias. Aquí la persona ya ha perdido la habilidad para desarrollar las actividades básicas y cuidar de sí misma. El alzhéimer es un tipo de demencia, en la que hay pérdida de memoria y orientación, y cambios de comportamiento.

¿Son efectivos por ejercicios para la memoria?

Si nuestro cerebro tiene una buena reserva cognitiva, si llega un alzheimer, traumatismo o ictus, vamos a tener más oportunidades de rehacer nuestra vida de una forma normal.

¿Qué solución se puede poner en práctica?

En nuestro centro, Liceum, tenemos una Academia de la Memoria, que es un sitio para aquellas personas que están preocupadas por su actividad mental y quieren desarrollar su potencial. Logramos que puedan desarrollar un colchón de reserva cognitiva al hacer actividades en grupo, que es buenísimo para el cerebro.