Autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, de nuestra personalidad, las actitudes con las que nos enfrentamos a la vida, nuestras habilidades o aptitudes, nuestra imagen corporal, etc… De esta autovaloración resulta una consideración positiva o negativa de uno mismo. Además de la autoestima, la autoeficacia y la autoidentidad son una parte importante del concepto de sí mismo.

Desde niños
Se empieza a formar a partir de los cinco o seis años de edad y suele comenzar con cómo eres visto por el resto de la gente, en especial, por las personas significativas, principalmente los padres. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar una alta autoestima, condición que puede influir notablemente en la vida adulta. Debería enseñarse a todos los niños a aceptar, admirar, perdonar, confiar y amar a su propia persona. Esa es, al menos, la recomendación de los expertos. Este sentimiento sobre lo que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos suele cambiar a lo largo de nuestra vida, dependiendo de nuestras experiencias, entorno, habilidades, fortalezas, etc…

Problemas de autoestima
A lo largo de la vida y, sobre todo, con el paso del tiempo, pueden surgir una multitud de problemas que nos atormentan y nos haga sentir inseguros. Cuando algo no nos sale bien, tendemos a criticarnos, culparnos y castigarnos a nosotros mismos, lo que hará que nuestra autoestima se debilite. Los contratiempos laborales, en la familia, con amigos… pueden debilitar tus relaciones y conllevar a un resentimiento lo que provoca que sientas que has fracasado. Además, en ocasiones, pensamos mucho en agradar a los demás y nos olvidamos de hacerlo para nosotros, que realmente es lo más importante.

Las experiencias vividas a lo largo de los años son las que forjan nuestra personalidad y autoestima. Hay que trabajarlas desde niños

La autoestima depende de muchas áreas o roles que desempeñamos y aunque en algún área no nos valoremos positivamente no quiere decir que tu autoestima esté dañada. De la misma forma que dedicamos un tiempo a alimentarnos o a estar en forma, estaría muy bien alimentar la autoestima hacia nosotros mismos. Debemos querernos más. Pero, ¿Cómo aprender a hacerlo?

  • Haz un listado con tus puntos fuertes o fortalezas y tus puntos débiles, reconoce tus logros y valóralos.
  • Acéptate tal y como eres. Habrá cosas que puedas mejorar y cosas que no.
  • Plantéate metas realistas y convéncete de que mereces alcanzarlas.
  • Busca mejorar en aquello que quieras incorporar en tu vida, sal de tu zona de confort.
  • Recuérdate que vales muchísimo: “Yo puedo hacerlo”, “Merezco que me ocurran cosas buenas”.
  • Modera tu autocrítica, no te machaques en exceso.
  • Aprende a perdonarte y aprende de tus errores.
  • Aléjate de las personas tóxicas que haya en tu entorno.
  • Céntrate en mejorar lo que esté en tu mano.
  • Trata a tus amistades de la forma que quieres que te traten a ti.
  • Maneja las críticas, acepta los cumplidos, aprende a decir que no, expresa tus sentimientos u opiniones de manera asertiva.
  • No te guardes las emociones negativas, exprésalas y supéralas.
  • Aprende a valorar lo verdaderamente importante de la vida.

Además...

¿Cuáles son las bases para potenciar nuestra autoestima?

Una de las cosas más importantes que debes hacer es perdonarte a ti mismo y practicar la autocompasión