La hipertensión es una enfermedad crónica que se caracteriza por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. ¿Las consecuencias? Las arterias se van endureciendo, se hacen más gruesas y se va dificultando el paso de la sangre a través de ellas. Además, la hipertensión también hace trabajar más al corazón y, al igual que cualquier otro músculo del cuerpo que se someta a exceso de ejercicio, este aumenta de tamaño para poder realizar el trabajo adicional. Cuanto más grande sea el corazón, más sangre rica en oxígeno necesitará, pero menos podrá mantener una circulación adecuada, por lo que pueden producirse accidentes cerebrovasculares.

  • Valores adecuados: Los niveles de hipertensión deben mantenerse en 120/80 mm Hg.

Causas

  • Sobrepeso: Cuanto más pesas, más sangre necesitas para suministrar oxígeno
    y nutrientes a tus tejidos. Por ello, a medida que aumenta el volumen de sangre que circula a través de los vasos sanguíneos, también lo hace la presión sobre las paredes arteriales.
  •  Malos hábitos: Beber, fumar o la vida sedentaria aumentan el riesgo de sufrirla.
  • La edad: El riesgo de presión arterial alta aumenta con la edad. También los hombres son más propensos que las mujeres.

¿Qué hacer?

  • Come bien: Lo mejor es llevar una alimentación saludable que contenga cereales integrales, frutas y verduras. Además, es fundamental evitar el alcohol y el tabaco.
  • Controla el estrés: Cuando estamos estresados nuestro ritmo cardíaco se acelera, esto se debe a que el organismo libera adrenalina para poder mantenernos en guardia. Por ello, es importante que encuentres la manera de relajarte.
  • Duerme lo suficiente: Cuando duermes, tu presión baja ya que el corazón se relaja. De hecho, está demostrado que el riesgo de hipertensión puede aumentar un 37% si se duerme una hora menos de lo que se debería.