No es solo un placer, también es una necesidad. El ser humano necesita dormir y está demostrado que el descanso afecta a las hormonas de crecimiento y del estrés, al sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial e incluso la salud cardiovascular.
De hecho, los médicos hace ya tiempo que demostraron que la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer obesidad, enfermedades del corazón e infecciones. Ahora bien, ¿Cuánto tenemos que dormir para estar bien? Desglosamos las horas de sueño por edades:

1. Bebés

Los recién nacidos y los niños hasta los 3-4 meses de vida duermen entre 16 y 18 horas al día. Aunque por desgracia para muchos padres, lo normal es que durante al menos su primer mes se despierten cada 2 o 3 horas. Eso va cambiando y a partir de los 4 meses ya se empiezan a relacionar con su entorno y poco a poco se van acostumbrando a las rutinas de comida, sueño, paseo…

Con un poco de suerte, a partir de los 6-7 meses ya dormirán 5 horas por la noche del tirón. Con 1-2 años las horas de sueño por la noche se alargarán hasta las 6-8 horas seguidas, con dos o tres siestas repartidas a lo largo del día, que irán disminuyendo a medida que crezca. Durmiendo un total de 13 horas diarias.

2. Niñez

Los niños suelen dormir, por lo general, unas tres horas más que los adultos.
A los 4-5 años, en edad preescolar, se quedan entre 10-12 horas, incluyendo una pequeña siesta. Aún así despertarse en mitad de la noche durante 10-15 minutos sigue siendo normal. Lo ideal, según los especialistas, es que hasta los 7 años el niño duerma entre 10-11 horas y que se reduzca un poco a los 10-11 años. Para entonces, ya no dormirán siesta.

3. Adolescentes

Curiosamente en esta época necesitan dormir más, unas 10 horas al día, y empiezan a acostarse y despertarse más tarde, pero eso sí, duermen del tirón, sin despertarse.
A medida que crecemos, los hábitos de sueño sufren ligeras variaciones, ya que la pubertad modifica el reloj interno de los adolescentes. De los 14 a los 18 años siguen durmiendo unas 10 horas diarias y el sueño es fundamental para recargarse de energía y producir hormonas como la del crecimiento. Y además durante las horas de sueño, el descanso es fundamental para fijar los procesos de atención, memoria y aprendizaje…

4. Adultos

Todos los médicos coinciden en una cosa: un adulto no debe dormir menos de 6 horas, pero tampoco más de 10-11. En definitiva, como en todo, en el término medio está la solución y por eso lo ideal sería que un adulto pudiera dormir entre 7 y 9 horas, una tarea imposible para muchos, si tenemos en cuenta los ritmos de vida y trabajo. Y, en este baremo, no hay distinción entre los adultos, un rango que va de los 18 a los 65 años.

5. Ancianos

Existe polémica sobre si la necesidad de sueño disminuye con la edad. Sin embargo, las personas de edad avanzada sanas tienden a necesitar y obtener el mismo tiempo de sueño que tenían cuando eran jóvenes, aunque pueden tener distinta distribución del mismo a lo largo del día. Podemos decir entonces que los ancianos pasan más tiempo en la cama, aunque menos de él durmiendo. O lo que es lo mismo, tardan más tiempo en conciliar el sueño, y se despiertan más veces, con periodos de vigilia nocturna prolongados.