Comidas familiares, vacaciones… Ya es casi verano y se avecinan unos meses complicados para cuidarse y no comer más de lo necesario. Los excesos pueden provocar digestiones pesadas, distensión abdominal, ardores, náuseas o malestar general. Te contamos qué puedes hacer para evitarlo.

Mastica bien

El primer paso para hacer una buena digestión comienza por masticar los alimentos adecuadamente. Si lo haces de forma inadecuada va a llegar comida menos triturada a tu estómago, dificultando su labor, por lo que la digestión se ralentizará. Cada bocado de comida debe masticarse entre 7 u 8 veces, nada de engullir ni tragar los alimentos (casi) enteros. También el ritmo en el que comemos es un factor muy importante, si lo haces muy deprisa la sensación de saciedad llegará más tarde a tu cerebro y comerás más de la cuenta.

Ojo con beber en exceso

No solo bebidas alcohólicas, sino todas las que suelen acompañar a las comidas, especialmente los refrescos azucarados llenos de gas y calorías. Además, ten en cuenta que la digestión se realiza en tu organismo a una temperatura de unos 37ºC, y cuando consumes bebidas que están muy frías, tu cuerpo se ve obligado a contrarrestar esta diferencia de temperatura, lo que produce una alteración en la circulación de la sangre, que lo único que va a conseguir es retrasar tu digestión e irritar la mucosa del estómago. También, el hecho de beber grandes cantidades de líquido durante las comidas puede diluir las enzimas y los ácidos responsables de la digestión haciéndola más lenta y, en consecuencia más pesada.

Evita comer chicles y beber con pajita, estos hábitos hacen que entre en nuestro organismo una gran cantidad de aire

Postres, mejor sin azúcar

Si sumas a las calorías de una comilona las que conllevan postres demasiado calóricos, acabarás sufriendo importantes molestias. Después de una gran comida o cena, opta por un yogur desnatado o una gelatina. Y si estás tentada de un helado, debes saber que no ayudan en absoluto a bajar la comida y hacer la digestión. Da igual si los tomamos en copa, cucurucho o plato: su gran aporte calórico en grasas y azúcares, solo conducen a la pesadez y la indigestión.

Desayuna siempre

Seguro que alguna vez has cometido el error de no desayunar el día después de una gran cena o la mañana previa a una comida. Cuando estás muchas horas sin comer, no compensas los excesos que has cometido, y lo único que vas a conseguir es privar a tu cuerpo de los nutrientes que necesita y descontrolar tu digestión. Además, si desayunas, cuando llegue la hora de comer disminuirás la ansiedad y no te excederás con las cantidades. ¿Una buena opción? Una pieza de fruta y una tostada integral con un poco de queso fresco light y una loncha de pavo.

Incluye probióticos en tu dieta

Los probióticos son microorganismos vivos, bacterias intestinales, beneficiosas que ayudan a estimular tanto las enzimas naturales como los jugos digestivos, y hacen que nuestro estómago funcione correctamente. Además, nos protegen frente a bacterias malas y agresiones externas, por lo que es importantísimo que los incorpores en tu dieta diaria ya. ¿Dónde los encuentras? En alimentos tan naturales como el yogur, el chocolate negro o los pepinillos.

Haz algo de ejercicio

Es muy probable que en estas fechas el tiempo no acompañe, pero intenta caminar una hora al día, de esta manera mejorarás tu digestión y favorecerás el tránsito intestinal. Además, si no quieres ganar peso, caminar 30 minutos a paso ligero es una manera perfecta de quemar las calorías de más que dejan las navidades. También pequeños gestos como utilizar las escaleras te ayudarán a mantenerte