En verano, con el agua del mar y de las piscinas, las infecciones y los problemas en los oídos aumentan. Te contamos todo lo que puedes hacer para prevenir y evitar estas molestias, presta atención:

Otitis

La presión y el dolor en los oídos es frecuente tras el baño (más en piscinas que en el mar) y se agrava especialmente por la noche. Esta molestia es conocida como otitis, y se debe a la infección bacteriana de la piel del oído externo, provocada por la entrada de agua contaminada, que puede producir dolor, supuración o pérdida de audición. Se presenta a cualquier edad pero hay más probabilidad de que la padezcan los niños de 2 a 10 años.

¿Qué hago? El dolor remitirá en 48 horas tras introducir en el interior del conducto auditivo externo unas gotas de antibiótico. También puede limpiarse el conducto auditivo pero sin bastoncillos. Pero lo más aconsejable es prevenir mediante el uso de tapones de baño o bien secando ambos oídos con una toalla o secador a temperatura templada tras los baños.

Infecciones

Si te expones a aguas frías continuamente puedes padecer infecciones de repetición, acúmulo de cera y piel y, en casos más graves, una pérdida auditiva por cierre del sistema de conducción del sonido. Conocido como exóstosis, se cree que es una respuesta defensiva al frío tras baños repetidos. Se produce de forma lenta pero progresiva, siendo indolente hasta que está en un estado avanzado.

¿Qué hago?: Se recomienda que las personas que realicen frecuentes baños, sobre todo en el mar y en aguas frías, lleven tapones de oídos especialmente diseñados para evitar la entrada de agua. Han de ser de material flexible e hipoalergénico. En el caso de los submarinistas se aconseja el uso de gorros de neopreno que calienten el agua retenida en su interior. También hay que tener cuidado con las zambullidas bruscas en la piscina, sobre todo en aquellas personas con dolores de oído frecuentes, ya que pueden dañar la membrana timpánica.

Enfriamiento

La exposición prolongada al aire acondicionado produce un enfriamiento y sequedad de las mucosas nasal, sinusal y faríngea, que da lugar a las conocida rinitis, sinusitis y laringitis, problemas que pueden desplazarse al oído y causar dolor. Las corrientes de aire en el coche también pueden provocar lesiones auditivas, así como la presión en los viajes en avión.

¿Qué hago? Evitar la exposición prolongada a los aires acondicionados, hacer una hidratación correcta bebiendo agua y zumos frutales ricos en vitamina C y climatizar a una temperatura no muy baja pueden prevenir la inflamación de las mucosas de la vía respiratoria evitando los temidos catarros de verano.

Pérdida de audición

El verano es época de festivales, fiestas populares y aumento de la vida nocturna con la consiguiente exposición a ruidos de alta intensidad. Esto puede derivar a una sordera súbita, acompañada en ocasiones por un ruido constante en el oído (acúfeno) o de sensación de vértigo o desequilibrio.

¿Qué hago? Intenta evitar la exposición a ruidos fuertes. Pero, si es inevitable, hay tapones diseñados para reducir la intensidad de presión sonora que llega a nuestro oído interno y permiten llevar una conversación y disfrutar de la música a la vez que nos protegen.