Lagos y lagunas, manantiales, ríos, piscinas naturales… Hay infinidad de espacios para
disfrutar de un baño revitalizante de agua dulce este verano. Pero también estamos deseando ver el mar y relajarnos en sus olas saladas. ¿Aún no te decides? Tranquila, ambos están llenos de beneficios.

Agua dulce

  • Barrera protectora: El agua fría dulce mejora la respuesta inmune, porque el cuerpo, al tratar de calentarse, reacciona liberando más glóbulos blancos, células encargadas de proteger al organismo de infecciones, así como de eliminar bacterias, virus y desechos de los tejidos.
  • Remedio revitalizante: Otro de los grandes beneficios de los baños dulces es que contribuyen a bajar la inflamación y a revitalizar los músculos. Una cura perfecta para después de hacer ejercicio. ¿Más? Ayudan a que las venas se contraigan y haya un mejor retorno de la sangre al corazón. Resultado: adiós varices.

Al mejorar la circulación, las toxinas se expulsan más fácilmente del organismo

Agua salada

Minerales milagrosos: Una de las cosas que hacen al agua de mar tan especial es su compleja composición. A diferencia del agua dulce, el agua salada contiene gran cantidad de elementos como zinc, yodo, potasio, sodio o magnesio, entre muchos otros. Esta riqueza en minerales es la que otorga a esta agua grandes beneficios que se trasladan a nuestro organismo de manera inmediata. ¿Por ejemplo? Ayuda a calmarnos y a sentirnos más tranquilos, combatiendo el estrés, el insomnio y la ansiedad.

Poder cicatrizante: Seguro que alguna vez te has sumergido en el mar con alguna herida y has observado como después del baño esta se curaba mucho más rápido. Y es que el agua salada posee propiedades antisépticas y un gran poder cicatrizante, lo que resulta ideal para limpiar y acelerar la curación de cortes, arañazos, eccemas o cualquier otra agresión cutánea.

Rehabilitación natural: Los baños salados están especialmente indicados en casos de rehabilitación o enfermedades reumáticas como la artrosis o la artritis, ya que ayudan a disminuir los dolores. También es bien conocida la capacidad del agua del mar para combatir enfermedades y problemas respiratorios, como catarros, resfriados o asma.

La sal ayuda a regular la producción de sebo en la piel y a combatir el acné