La dieta y el ejercicio son fundamentales a la hora de perder peso, pero a veces no reparamos en ciertos errores cotidianos que pueden ser los que nos están impidiendo cumplir nuestro objetivo.

1. Saltarse la merienda

Seguro que en más de una ocasión has pasado por alto este detalle, sin embargo, la merienda es una de las comidas más importantes del día, ya que consigue controlar el hambre y la ansiedad manteniendo los niveles de glucosa estables. Puedes incluir un lácteo desnatado, algo de fiambre e incluso un puñado de frutos secos. Además, mantendrás activo tu metabolismo y quemarás calorías más rápidamente.

2. Abusar de alimentos light

Es uno de los errores más comunes en las dietas de adelgazamiento: Sustituir ciertos alimentos o snacks por sus versiones dietéticas o light. Sin embargo, muchos de estos productos, como pueden ser algunas barritas de cereales, pueden contener tantas o más calorías que una chocolatina. Por ello revisa las etiquetas de los productos en el supermercado. Y recuerda que siempre es preferible elegir alimentos naturales y dejar los procesados.

3. Comer muy rápido

Comer demasiado rápido, mirando el móvil o la televisión y sin masticar correctamente también hace engordar. Los alimentos bien triturados ayudan al proceso digestivo, facilitando que el estómago haga la digestión en menos tiempo y de forma más ágil. Además, la sensación de saciedad tarda unos 15-20 minutos en llegar a tu cerebro, así que tómate tu tiempo y disfruta de cada bocado con tranquilidad.

4. Excederse con el gas

Aunque es cierto que muchos refrescos gaseosos contienen pocas calorías, eso no quiere decir que no influyan negativamente en tu peso. Si bien hay controversias al respecto, parece ser que los edulcorantes producen un efecto parecido al del azúcar en tu organismo. Éstos activan la insulina, lo que provoca hipoglucemia y, a su vez, una mayor tendencia a acumular las calorías sobrantes de la dieta en forma de grasa abdominal, además de aumentar el apetito entre horas.

5. No dormir lo suficiente

Dormir poco también puede hacerte engordar. La falta de sueño crónica interfiere en las hormonas implicadas en el control de nuestro peso y en el centro de recompensa de nuestro cerebro. Si no duermes lo suficiente alteras el metabolismo, lo que suele acabar con la consecuencia de comer peor y tener más ansiedad de dulce. ¿Lo recomendable? Entre 7 y 9 horas al día.

6. Olvidarse de la fruta

El zumo, incluso si es natural, no es equivalente a la fruta. Al exprimir la pieza de fruta estás desperdiciando toda la fibra y quedándote con la fructosa (azúcar) en estado líquido. La fibra es donde está la mayoría de nutrientes y, además, es el elemento clave que te hace sentirte saciada. Por ello, recuerda tomar al menos 3 piezas de fruta al día, a poder ser frescas. Eso si, intenta evitar el coco, el plátano, el mango y los higos, ya que son las frutas más calóricas.