Postres caseros para liberarte del estrés. Llega el ‘Procrastibaking’

Regresar a las recetas tradicionales y los postres caseros, los de toda la vida, te servirán para relajar tensiones y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. En un mundo en el que siempre vamos con prisas a todas partes, aprende a tomarte las cosas con un poco más de calma

Cada cierto tiempo aparecen términos en inglés que se ponen de moda y que no sabemos muy bien de dónde salen. El último de ellos tiene que ver con los postres caseros, volver la vista al pasado, tomarse las cosas con calma, el relax… Se trata de Procrastibaking, que viene de mezclar dos palabras: procrastinate y baking. O lo que es lo mismo, Procrastinar, aplazar algo, y hornear… Vamos, lo de cocinar a fuego lento de toda la vida, pero aplicado sobre todo a la repostería.

Pero no se trata de un concepto gastronómico

O al menos no del todo. Porque lo que defiende este movimiento es una filosofía muy especial: cocina como terapia, y recuperar al mismo tiempo los postres tradicionales, las recetas caseras de nuestras madres y abuelas que, por desgracia, se están perdiendo.

Dedicar una tarde a disfrutar y jugar en la cocina mezclando ingredientes, amasando, dejarse rodear de los aromas de la infancia, a chocolate caliente, a canela, a anís… sabiendo que al final todo eso se transformará en un postre delicioso que sorprenderá a nuestra familia o amigos. O quizás no, porque a veces las cosas no salen a la primera. Pero es cuestión de practicar.

¿Y qué postres caseros son los mejores para liberar tensiones?

Pues muchos de los que implican movimientos automáticos, que apenas nos hagan pensar: batir, mezclar, rellenar moldes, extender masas… Y la lista de joyas que pueden salir de esto es infinita.

Hay postres caseros que son muy fáciles de hacer, que apenas requieren ingredientes y que son de lo más agradecidos. Con un poco de pan, leche, huevos y azúcar te saldrán unas torrijas deliciosas.

Pequeñas joyas

Con casi los mismos ingredientes y añadiendo harina podemos elaborar unas filloas gallegas, iguales a los frixuelos asturianos y muy parecidas a las crepes galas.

Con leche, huevos y restos de pan hacemos puding; sin pan, preparamos flan. Y luego está la horchata casera, el arroz con leche… Alternativas deliciosas y sanas frente a la bollería industrial y todo un homenaje al trabajo de nuestras mayores.

Si tienes hijos, pasar una tarde en la cocina haciendo postres con ellos será genial. Pero también puedes cocinar para tus compañeros de trabajo. O reunirte con varias amigas y pasar la tarde entre fogones…

Nuestra propuesta

Aunque nosotros te proponemos algo mejor. Acércate a tu abuela, a tu madre o alguna de tus tías y pídeles que te enseñen a preparar alguno de esos postres que tanto te gustaban de pequeña. Y luego escríbenos a [email protected] y comparte la receta con nosotros. ¡O mándanos la prueba!