El sexo a los 50: llega nuestra plenitud sexual

No hay que tenerle miedo a la edad. Cada etapa de la vida tiene cosas maravillosas que hay que aprender a valorar y sobre todo a disfrutar. Y es sexo, sin duda, es una de ellas. Cumplir años y entrar plenamente en la madurez trae consigo una nueva etapa vital. Y sexual. Ya hablamos de cómo nos afecta al cumplir los 40. Vamos ahora a por los 50.

Situación

Cuando se acercan los 50 años, la mujer se encuentra en su plenitud sexual, ya que sabe lo que quiere y cómo obtenerlo. El sexo a esta edad es más deshinibido, no hay tanta frecuencia sexual, pero sí una mayor calidad. Además, cuando realmente tienen ganas de tener sexo, no buscan tanto complacer al otro como alcanzar su propio placer, lo que hace que disfruten más.

 

Problema

En este punto surge un elemento biológico que descoloca a las mujeres: la menopausia. Esta en ocasiones enturbia esa plenitud sexual y aparecen inquietudes y miedos derivados de esa revolución hormonal que está viviendo en su interior.

Solución

En esta etapa se experimentan cambios que pueden deprimir a la mujer: dificultad para mantener el peso, cambios de humor… Lo más importante es mantener una buena comunicación con la pareja. De esta forma, la otra persona puede entender lo que sucede en tu cuerpo y ayudarte a solucionar cualquier problema. Sacar 10 minutos al día para escucharos. También es importante que hables con tu médico o tu ginecólogo. Problemas que a ti te pareces insalvables pueden tener una solución mucho más sencilla de lo que piensas,

Consejos

Sal de casa. Da un paseo tranquilo con tu pareja, pero que sea divertido y aprovechad para explicar cómo os sentís. Hablar abiertamente sobre las pocas (o muchas) ganas de practicar sexo puede ser complicado, pero os hará sentiros más cerca y así ganarás confianza.

Haz deporte. El cuerpo cambia, pero si te mantienes en forma, mejorará tu autoestima y reducirás el riesgo de padecer muchos trastornos que influirían negativamente sobre tu vida sexual. Recuerda que el envejecimiento, por sí mismo, no es la causa de una disminución en el interés o la capacidad de respuesta sexual de una mujer. A lo mejor es el momento de apuntarte (e ir, claro) a clases de Yoga o Pilates.

Practica los ejercicios de Kegel. Estos ayudan a mejorar tu suelo pélvico y el tono muscular de la vagina. Además, son perfectos para combatir la pérdida de flexibilidad y la atrofia que se produce a consecuencia de la menopausia.