El optimismo alarga la vida y cura enfermedades

El optimismo es un elevador infalible de autoestima. No todo el mundo lo practica, ni sabe hacerlo y, es muy común que, ante los pequeños avatares del día a día, el pesimismo vaya haciendo mella en las personas que tienden a ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. Apunta estas pautas de conducta para afrontar el día a día con una sonrisa.

14 claves para ser optimista

1 Sé constante
Tanto la adversidad como los “golpes de buena fortuna” son factores ajenos a la persona y que escapan a su control. Para alcanzar el éxito es preferible centrarse en valores como la tenacidad, el entusiasmo, el esfuerzo sostenido y la dedicación.

2 Sé realista
Debes seguir un camino claramente definido, proponerte metas concretas, sencillas y accesibles, tener los pies sobre la tierra y ser consciente de tus defectos y de tus
virtudes.

3 Vive al día
La felicidad está en los pequeños momentos, en los detalles, hay que ser consciente de que el auténtico bienestar procede de las situaciones más corrientes del día a día. Disfruta el presente, sin preocuparte excesivamente del mañana.

4 Acepta lo que
llegue con calma Aprender a resistir y doblarse sin romperse ante los traumas y desgracias, es otra de las claves del optimismo vital. Todo lo malo se acaba pasando.

5 Practica sexo… y sentido del humor
Una de las cosas que más fortalecen la autoestima de una persona es tener la capacidad de reír, bromear y de disfrutar de las cosas cotidianas. El buen humor es sinónimo de inteligencia y reirse de uno mismo también.

6 Aprende la lección y suma experiencias
La persona optimista confía en poder superar las adversidades, en sacar lecciones de los golpes de la vida y en salir con más experiencia y felicidad (e incluso reconfortada) de cualquier circunstancia adversa.

7 Usa palabras positivas
Una voz agradable te incita a contestar de la misma manera.

8 Sonríe siempre
Al cruzarte con un vecino en la escalera, al llegar a la oficina, al encontrarte de nuevo con tus hijos, antes de acostarte o al ir a la compra. Verás que la respuesta a una sonrisa será también arrancar la sonrisa de tus interlocutores y, con eso, generas como por arte de magia, buen ambiente.

9 Quédate con lo bueno
Dedica 10 minutos al final del día a reflexionar sobre las cosas malas que te han pasado. Y haz un esfuerzo por ver algún matiz positivo en cada una de ellas. Todo tiene doble cara.

10 Camina firme
Las personas optimistas van siempre erguidas, caminan rápido y dan grandes pasos. Para que puedas enderezar tu cabeza, tienes primero que enderezar tu cuerpo. Hombros atrás y junta omoplatos.

11 Valórate en el trabajo
Para gestionar debidamente esos momentos en que nos convertimos en nuestros peores jueces conviene recordar que alguien consideró que mereces el lugar que ocupas, ¿de verdad quieres llevarle la contraria? Además, delegar o pedir ayuda no es sinónimo de debilidad sino de madurez y sabiduría: solo tienes dos manos recuérdalo.

12 Respeta tu tiempo libre
Tanto o más que tu jornada laboral. Un día equilibrado debería dividirse en tercios: uno para el trabajo, otro para amigos y familiares y otro para ti misma.

13 Rodéate de gente alegre
El optimismo es una característica personal no un estado de ánimo, pero los pensamientos positivos pueden estimularse hasta en las personas más pesimistas. Ten en cuenta que las emociones se contagian, vigila de quién te rodeas y piensa en qué quieres transmitirles. Atraes lo que desprendes, así que conseguir que el día te devuelva la sonrisa es cuestión de ofrecer primero la tuya.

14 Cuando todo falla…
Recurre a la química. Pero no a la que venden en farmacia sino a la que tu propio cuerpo puede proporcionarte. El deporte genera endorfinas y no en vano se denomina hormona de la felicidad. Contraataca las situaciones de estrés con una sesión intensa de ejercicio cardiovascular: desde ir a correr hasta boxear. ¡Todo vale!