¡No me aguanto ni yo! Cómo controlar tus emociones (a veces)

Que unos días estemos más alegres que otros entra dentro de lo normal. Y también es muy común que otros días no nos apetezca ni que nos hablen. Pero cuando esa inestabilidad emocional se convierte en algo habitual y no hay una razón concreta para ello es cuando hay que empezar a buscar la raíz del problema y soluciones.

4Más común de lo que pensamos

En realidad, la inestabilidad emocional afecta a casi un 13% de la población mundial, y la sufren sobre todo personas inseguras o con una autoestima baja. También suelen ser impulsivas y viscerales, que no piensan en las consecuencias. Algunas suelen ser muy dependientes emocionalmente, cambian de pareja con relativa frecuencia, les cuesta mucho estar solos… Todo ello no es malo, en realidad. Solo hay que saber gestionar nuestras emociones de forma positiva.

Los síntomas más frecuentes son los cambios de humor bruscos y sin motivo aparente. Incluso etapas de emociones intensas, tanto buenas como malas. la cuestión es que los excesos son malos y en cuestión de emociones, las cosas se nos pueden ir de las manos.

Por desgracia para nosotras, la menopausia puede influir en este tipo de comportamientos. A partir de los 50 años, los óvulos han dejado o están a punto de dejar de producir estrógenos y eso afecta al estado de ánimo, el humor, estamos irritables, inquietas… A veces una simple visita al médico y un tratamiento farmacológico adecuado soluciona el problema.

3Cambia tus hábitos

 

Pero en otros casos basta con cambiar algunos hábitos, y directamente eliminar otros. Por ejemplo, las dietas muy estrictas. La grelina es una hormona liberada en el estómago que incrementa las ganas de comer y esas ganas que tenemos a veces de darnos un atracón. En las personas que siguen dietas muy bajas en grasa se da un aumento de un 25%, lo que incrementa la ansiedad. Vamos, que te olvides de las dietas salvajes y apuesta por una alimentación saludable y equilibrada.

Recupera la hora de la merienda. El cortisol es la hormona encargada de regular la respuesta ante el estrés y los nervios. A partir de media tarde sus niveles descienden bruscamente y es necesario un aporte extra para estabilizarlo, por lo que es absolutamente obligatorio merendar. Todos los días. Puedes optar por una pieza de fruta, un puñado de frutos secos, un poco de queso fresco…

2Disfruta

Sal a la calle a despejarte. Las personas con altibajos emocionales se acaloran y reaccionan de manera visceral sin pensar. La mayoría de las veces los problemas no tienen tanta importancia como parece, por eso es necesario aprender a verlos con distancia. Prueba a hacer un poco de ejercicio, pero si no te gusta el gimnasio caminar media hora a buen ritmo, montar en bici o nadar te ayudarán. Lo importante es no quedarte en casa comiéndote la cabeza.

Mantén una vida sexual activa. La oxitocina es considerada como la hormona de la confianza y del amor, y ayuda al cerebro a establecer relaciones. Cuando esta hormona se libera (al tener un orgasmo, por ejmeplo) nos sentimos más guapas y poderosas. Por tanto, practicar relaciones sexuales con cierta regularidad, te ayudará a sentirte más feliz y mejor contigo misma. Y tus emociones te lo agradecerán.

1Y relájate

 

Apúntate a yoga, a Pilates o haz algunos ejercicios básicos de relajación. Por ejemplo, de pie, adelanta una pierna, flexiona la rodilla y estira la otra pierna hacia atrás. Pon la espalda recta y mirando hacia arriba, levanta con fuerza los dos brazos. Estíralos bien y une las palmas de la mano una frente a la otra. Realiza una respiración profunda, expira lentamente y repite el mismo ejercicio con la otra pierna.

 

 

Otro ejercicio. Ponte de rodillas y baja los glúteos para que toquen los talones. Inclina el cuerpo hacia delante, tocando con el pecho las rodillas y apoya la frente en el suelo. Estira los brazos hacia delante todo lo que puedas y aguanta así 30 segundos. Respira y expulsa el aire lentamente.

Siéntate en el suelo y estira las piernas todo lo posible. Empuja las rodillas hacia abajo y apoya las palmas de las manos sobre ellas. Pon la mirada al frente, estira bien la columna y realiza dos respiraciones profundas. Repítelo tres veces más. O practica la postura del loto mientras te relajas…

Y algo que puede parecer una tontería pero funciona. Toma el sol. 20 minutos al día pueden obrar milagros en tu estado de ánimo.