¿No puedes atarte los cordones de los zapatos? A lo mejor necesitas ir al médico

Los hipocondríacos deberían dejar de leer ya mismo, porque quizás este tema les ponga nerviosos. Y es que vamos a hablar de como un acto tan sencillo como atarse o no los zapatos, puede enmascarar un problema de salud.

Dicen que a partir de cierta edad, si te levantas de la cama y no te duele nada, es que estás muerto… Es cierto que hay achaques que aparecen con el tiempo, pero también es verdad que a veces detalles aparentemente sin importancia no lo son tanto. Por ejemplo,  ¿puedes atarte los cordones de los zapatos? Sí la respuesta es no, a lo mejor deberías ir al médico.

No, no se trata de una pregunta con truco, ni de una broma. Es una cuestión relevante en las consultas relativas a la espalda. Lo explica Ata Pouramini (director de Quiropractic Valencia  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica), para quien el hecho de poder agacharse a realizar esta actividad sencilla resuelve dudas relevantes sobre la flexibilidad, movilidad, coordinación y fuerza de quien acude a su consulta. Además, el autor del libro Escuela de la Espalda revela que la incapacidad de atarse los zapatos podría incluso desvelar algún problema en relación a nuestras habilidades cognitivas.

A ver, no nos dejemos arrastrar por el pánico… Puede que no sea nada, pero ya se sabe, más vale prevenir…

3Lumbalgia, ciática, hernias…

En el menor de los casos, las personas que presentan dificultades para atarse los cordones tienen lumbalgia, una de las epidemias globales de salud y uno de los grandes motivos de baja laboral en todo el mundo. La lumbalgia se identifica como dolor de espalda en general, pero el término se aplica a las molestias en la zona baja, donde se encuentras las vértebras lumbares. Este dolor suele tener origen mecánico y puede estar asociado a trabajos en los que se levanta mucho peso y, además, en movimiento.

Otra dolencia maldita, la ciática, puede estar también en el origen del problema. Se trata del pinzamiento del nervio ciático, que provoca un dolor intenso en la parte inferior de la espalda, que baja por el glúteo.

Las hernias de disco, por último, y por lo que respecta al dolor, puede ser el origen de que nos cueste, o simplemente de que no podamos agacharnos a abrocharnos los cordones de los zapatos.

Pero hay más. En el oído puede estar también el problema y más concretamente en los llamados vértigos posturales benignos, que tienen su origen en la parte interna de este órgano y en los cambios que se producen en el líquido que circula por los llamados canales semicirculares. En el oído interno está la clave del equilibrio, por lo que si tenemos problemas, el agacharnos nos producirá esa sensación de mareo y de que todo da vueltas a nuestro alrededor.

2Artritis y artrosis

Más evidentes pueden ser los efectos que provocan en nosotros enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, que se detecta en una analítica y que suele producirnos inflamación y molestias, en este caso en las manos, que nos impiden realizar las tareas básicas cotidianas.

Aunque a veces se confunde con la artritis, la artrosis se produce por motivos de envejecimiento, de desgaste. Si la padecemos en caderas y rodillas, la flexibilidad y la movilidad se complican, por lo que resulta muy importante detectarla a tiempo.

A otro nivel, explica el experto, el “desaprender” acciones sencillas como la que nos ocupa puede suponer un trastorno neurológico. Olvidamos una secuencia de acciones que consisten en agacharnos, realizar cierto tipo de lazadas y apretar. Tras esta situación pueden encontrarse enfermedades como el alzéhimer, por lo que, en este caso sí se convertiría en un síntoma alarmante.

1Los kilos de más

Y por último, hay que hablar de lo que cariñosamente llamamos barriguita cervecera que, si nos impide abrocharnos cómodamente los cordones de nuestros zapatos con normalidad, tendríamos que tomarnos más en serio.

Está claro que no es lo mismo tener un ligero sobrepeso que obesidad, que ha pasado a formar parte de los grandes indicadores negativos en salud. Y por desgracia, los estudios demuestran que el volumen abdominal está relacionado con otras patologías, como el cáncer y los accidentes cardiovasculares.

No es cuestión de alarmarse, sino de prevenir, repetimos.