Lo que nos produce angustia y ansiedad no es la situación en la que estamos, sino los pensamientos que nos rondan en la cabeza sobre esa situación, que nos atrapan y “no nos dejan” pensar en otra cosa. Una vuelta, otra, una más, otra más…

Resulta agotador y desde luego que no es favorable para nuestra salud emocional ni física, ya que todo lo que contamina nuestra mente puede terminar contaminando de una manera u otra, nuestro cuerpo. Empieza con estos consejos y plántale cara al problema.

El 90% de nuestros pensamientos son negativos, a pesar de que la mayoría de las cosas que pensamos jamás van a suceder

Practica ejercicio

El ejercicio físico mejora el estado general de salud y síntomas como la ansiedad y la angustia. Además, también tiene un efecto preventivo. Son especialmente recomendables las actividades de carácter aeróbico, como la natación, el footing o el ciclismo. Eso sí, recuerda que el deporte es más beneficioso cuando se practica con constancia y metódicamente.

Aprende a respirar

Respirar con excesiva frecuencia y profundidad puede agravar e, incluso, desencadenar una crisis de ansiedad. Por ello, es beneficioso practicar ejercicios de respiración, procurando que esta sea lenta, relajada y esperando unos tres segundos entre cada espiración y la inspiración siguiente.

Manual para respirar bien

Existen diferentes métodos de relajación que previenen y tratan la ansiedad. Es muy aconsejable aprender una técnica concreta supervisada por un experto, para después poder desarrollarla en el momento y lugar que sea necesario.

Psicoterapia

Un punto central de la psicoterapia consiste en conseguir identificar y detectar los síntomas de ansiedad en una misma (preocupación, miedo a morirse o volverse loca, sudoración, palpitaciones, temblores…) También se han de identificar aquellas situaciones o lugares que generan ansiedad. Mediante la psicoterapia se aprende a controlar los ataques de pánico y las crisis de angustia. Además, se afrontan progresivamente las situaciones que antes se evitaban. Todo ello rebaja el nivel de preocupación. También ciertos medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento de estos problemas.

¿Cuál es la solución?

  • La solución está en saber gestionar bien los pensamientos. Y es, como todo, cuestión de práctica. Poco a poco, con cada esfuerzo que hagas cada día podrás conseguirlo, pero tienes que poner de tu parte. Querer es poder.
  • La mente es algo abstracto que se apodera de ti cuando tú le das permiso, aún sin ser consciente. Sin darte cuenta te dejas arrastrar por tus pensamientos, te enredas en ellos y, cuando reparas en ello, ya es tarde… Sientes tanta angustia, ansiedad o miedo que no te sientes capaz de disfrutar de tu vida.
  • Lo que debes hacer es no dejarte arrastrar por los pensamientos negativos y potenciar los pensamientos agradables que sí alimentan nuestro bienestar. Piensa en las pequeñas cosas que te hacen feliz y no en las que te hacen daño.

Además...

¿Qué hacer si sufres un ataque de ansiedad?

Intenta distraer tu atención hacia algo diferente a lo que te está sucediendo, por ejemplo, contar hacia atrás desde el 100, de 3 en 3. Además, intenta respirar de forma consciente, cogiendo y soltando aire de forma controlada y despacio. Fruncir los labios como tratando de soplar una vela puede ser útil. Y trata de recordar que estos síntomas son una reacción al estrés y no son amenazantes ni peligrosos.