Mantener la mente activa y estimular las capacidades cognitivas nos ayuda a aumentar la memoria, uno de los factores que contribuye a que nuestro cerebro sea más resistente, tanto al proceso de envejecimiento como a las alteraciones que producen enfermedades como el Alzheimer.

Hay muchas actividades cognitivamente estimulantes que, además, pueden resultar muy entretenidas, como participar en juegos de mesa o resolver pasatiempos. Mantenerse mentalmente activo no implica, necesariamente, enzarzarse en actividades intelectivamente muy complejas. Para los niños, los beneficios de estos juegos son incalculables. Comparte con ellos esta experiencia.

Aprendizaje

El dominó es uno de los juegos de mesa preferidos por los más pequeños. Estimula la concentración, la memoria a corto plazo y el cálculo mental. Además, contribuye a mejorar la percepción visual, el pensamiento crítico y la flexibilidad de pensamiento. El ajedrez es otro de los juegos de estrategia que puede aportar múltiples beneficios, ya que requiere de la activación de funciones ejecutivas como la atención, la concentración, el pensamiento crítico, la lógica y la capacidad de ordenar ideas y de tomar decisiones en tiempo récord.

¿Qué papel juegan los niños? Lo importante es que los niños vivan las actividades como un disfrute, no como una obligación, que puedan aprender jugando y que vayan desarrollando habilidades como la confianza en su intuición, la competitividad y la capacidad para reaccionar y resolver problemas por sí mismos.

Función lúdica

Jugar con ellos ya es un beneficio, y por eso es importante que los niños no noten que estamos jugando para perseguir una destreza, porque entonces la finalidad del juego se pierde. Hay que buscar el disfrute de los más pequeños, que ya es una ganancia.

Fortalece los lazos afectivos

Al jugar, hay que evitar tener un rol de madre o de padre y dejar salir al niño que llevamos dentro para disfrutar al máximo con nuestro hijo. Esto hará que el niño se sienta mucho más seguro, en un clima de confianza y seguridad que le permita desarrollar mejor sus capacidades. Dejar que el niño sea quien marque los tiempos es una buena estrategia para mantenerle involucrado en la actividad.

Creatividad y autoestima

El juego fomenta la imaginación y la creatividad, tan importantes para que el niño conforme su personalidad, moldee su propia autoestima y aprenda a gestionar sus emociones. Deben aprender a medir sus propias respuestas emocionales para poder hacer frente a hechos que no aceptan o a cualquier otro tipo de conflicto. Habrá momentos en los que deberán dejar algunos sentimientos fuera de juego aplicando el autocontrol, la negociación y la empatía.

Fomenta valores positivos

Jugando conocerás cómo se comporta tu hijo a nivel social. Esto te facilitará la tarea de trabajar con él valores positivos como la empatía, la tolerancia o la honestidad, y limar los negativos, como el egoísmo, la soberbia o la impaciencia. Al mismo tiempo, tu hijo también descubrirá de ti facetas y capacidades que, quizá, no habías tenido ocasión de demostrar.

Beneficios

La magia del juego es que, a pesar de no tener otra finalidad inmediata que la de entretenerse y distraerse, los beneficios a corto y largo plazo son incalculables para el desarrollo del niño, las relaciones familiares y el bienestar de todos los miembros de la familia.

Soluciona problemas

El juego es una parte fundamental para el desarrollo de competencias intelectuales, sociales y morales. En estos juegos se plantean situaciones de conflicto, o que utilizan algún aspecto relacionado con éstas y les permiten experimentar personalmente, con situaciones sacadas de la realidad, las distintas alternativas que tienen para resolver los problemas a los que se enfrentan.