La mayoría de la gente mayor de 40 años, especialmente después de la crisis económica en la que ha estado, y aún está, el planeta, tiene la sensación de no tener más elección que agarrarse a lo que hay, a resignarse esperando la hora de la jubilación. El error más común es creer que es demasiado tarde para cambiar. Y eso no es cierto. A veces nos puede el miedo, pero hay que vencerlo. Te damos 5 razones:

  1. Un cuarto de siglo de vida profesional por delante
    El típico dicho “Los 40 son los nuevos 30, los 50 son los nuevos 40” no es solo un consuelo para las personas que se quieren mantener jóvenes. Puede que sea real. La esperanza de vida en España para mujeres es de 85 años.Vivimos unos 10 años más que hace cuatro décadas. A los 40, todavía tenemos unos 45 años por vivir y nos queda un cuarto de siglo de vida profesional por delante. En muchos casos, esto es más tiempo que lo que llevamos trabajando. Visto así, dedicar un par de años a preparar una vida profesional feliz no parece un despropósito.
  2. Ser infeliz es más difícil que cambiar
    Todos los cambios son difíciles, incluso cuando te preparas bien. Sin embargo, es mucho peor ir todos los días a trabajar en algo que ya no disfrutas o que directamente odias. Se habla de “la vida profesional” y de “la vida personal” como si fuesen cosas separadas. Pero las personas somos una y tenemos una sola vida. Si se es miserable en el trabajo, tarde o temprano, la vida personal, e incluso muchas veces la salud, se verán afectadas.
  3. Hay cosas que no se pagan con dinero
    El dinero es muy importante, en eso estamos de acuerdo, porque nos ayuda a cubrir las necesidades básicas de la vida para nosotras y nuestra familia, y en ocasiones, incluso a tener otros lujos que hacen que la vida sea más placentera. Pero no lo es todo. La alegría y la satisfacción personal ganan al dinero si tienes un trabajo bien remunerado donde lo pasas mal.
  4. Mejor arrepentirse de lo hecho y no de lo que no te has atrevido a hacer
    Las personas mayores suelen nombrar como uno de sus mayores arrepentimientos, no lo que hicieron, sino lo que no hicieron, los riesgos que no tomaron y las oportunidades que dejaron pasar por miedo. Aunque no salga como lo esperado, no te arrepentirás de haberlo probado y de los aprendizajes que te llevaste.
  5. No hay mejor momento que ahora
    A partir de los 40, la autoconfianza aumenta. ¿Hay mejor momento para hacer un cambio que cuando estás en la cumbre de tu confianza? Además, tomar tu propia decisión sobre el cambio de carrera es una perspectiva muy diferente a que esto te venga dado. Pregúntate ¿Qué he aprendido de nuevo hoy? Si llevas tiempo respondiendo “nada”, reflexiona y escucha los señales (tus ganas, tu progresión, tu felicidad día a día). Sabes mejor que nadie lo que es correcto para ti, lo que realmente quieres (o lo que no quieres).