Es difícil detectar el bullying, porque el acosador evita hacerlo en situaciones en las que el profesor le puede ver. Paulina Fernández, profesora de Secundaria en un colegio concertado de la Comunidad de Madrid, nos cuenta cómo es el protocolo que siguen…

Los trabajos cooperativos y recreos son muy útiles para detectar problemas. Si notamos algo raro, lo primero preguntamos a los niños qué ha pasado y luego hablamos con el tutor, que pide a todos los profesores que estén pendientes. Si se confirman indicios, el tutor informa a dirección y se entrevista a los chicos, padres y compañeros.

¿Hay acoso?

Se designa a dos profesores como vigilantes para que anoten en un documento lo que hacen los chicos y se avisa al inspector de zona y a los agentes tutores (policías municipales). Con estos datos y las entrevistas realizadas, se hace una reunión para ver si ha habido acoso. Para ello, tiene haber una situación de abuso que se repita en el tiempo. En el proceso, el centro, la familia, el inspector y los agentes deben estar muy coordinados.

Cuando se termina el proceso, se impone la sanción, que puede ir desde expulsión durante unos días a definitiva. Si son casos muy graves, van a Fiscalía de Menores. La familia es fundamental: si los padres hacen entender a su hijo que lo que ha hecho está mal, este responde mejor. Cuando ha pasado todo, hay que hacer un seguimiento, hablar con los alumnos y se aconseja al acosador que vaya a terapia.

Pero lo ideal es prevenirlo desde antes y ahí el papel del tutor es básico. Se pueden hacer dinámicas de sensibilización para que se pongan en el lugar del otro, proyectarles películas, vídeos…También hay programas como Sociescuela, de la Comunidad de Madrid, en el que los alumnos rellenan un cuestionario anónimo muy útil para saber si han visto acoso, quienes están aislados, con quién se llevan mejor y peor o quiénes son líderes positivos.

Así se debe tratar a un niño que sufre acoso escolar

Terapia
Llevar a cabo con el acosado sesiones de terapia no muy intensas. Una vez detectado y enfocado el problema, se pueden dar unas pautas y no hace falta que el niño siga en tratamiento porque es hacerlo más problemático.

Pautas a seguir
Ofrecerle estrategias para vencer el acoso y que sepa que a su alrededor tiene personas y profesionales que le van a ayudar a lograrlo.

Autoestima
Dejarle hablar y que diga cómo se siente, dándole argumentos para que crezca su autoestima. Si tiene complejo físico, destacar otras cualidades para que se valore. Esto es importante porque, cuando ha sufrido acoso, el niño siempre se queda con el atributo que le han determinado los otros.

La familia
Es muy importante el trabajo con la familia. Hay que estar en el punto medio de darle apoyo y que se sienta muy querido y comprendido sin sobreprotegerle para no caer en el victimismo.

En el colegio
Los colegios deben trabajar el punto de vista emocional con juegos en los que los niños se vean inmersos en esa situación de acoso tanto si la sufren como si no para qué sepan lo qué es.

Al otro lado
Hay niños que comprueban que es mejor estar en el otro bando. La propia agresividad que les produce haber sido acosados hace que se vuelvan acosadores y buscan compinches que se puedan implicar con él. Esto es muy frecuente.

El acosador
También se debe tratar al acosador, ya que son niños con problemáticas mucho más complejas que el acosado. Tienen carencias afectivas, un patrón educativo pobre y sufren mucho. No saben qué les pasa ni por qué.

Hay solución
El hecho concreto del abuso se suele resolver rápido. Lo que no va tanto son las consecuencias que este niño pueda tener a la larga en su crecimiento personal. Pueden arrastrar carencias o complejos que manifiestan incluso cuando son adultos.