Dejemos una cosa clara: nunca vamos a gustarle a todo el mundo, eso es algo imposible. Así que asumiendo esa premisa, lo que tienes que hacer es gustarte a ti mismo. Pero eso es mucho más fácil de decir que de hacer. La confianza y seguridad hay que trabajarla día a día y eso no es cuestión de tener una talla determinada o más o menos kilos, que es el caballo de batalla de muchas mujeres, y no pocos hombres.

Apúntate al Body positive

Sabemos que sentirnos a gusto con nuestro cuerpo es fundamental para ganar autoestima, y de ahí el auge en los últimos años de movimientos como el Body positive, que pretende normalizar todo tipo de cuerpos y actitudes: da igual que seas gorda o flaca, alta o delgada, tengas estrías, cicatrices o acné. Nada de eso te define como persona y no debe condicionar tu vida.

Somos nuestro peor enemigo

Eso es algo en lo que coinciden todos los expertos, la necesidad de cambiar la perspectiva que tenemos de nosotros mismos, porque a veces somos nuestros peores críticos y consejeros. Puede parecer una obviedad pero cuando una persona se muestra segura de sí misma, los demás tienden a valorarla más y a verla tal y como ella misma se proyecta.

Aprenderás con los años

Por desgracia eso es algo que solemos aprender con los años, después de pasar gran parte de nuestra adolescencia y juventud preocupados por nuestro aspecto, por no estar nunca a la altura de los cánones de belleza establecidos. Y se nos olvida algo importante, esa belleza ideal es siempre subjetiva y cambia según las épocas y las culturas.

Asume las cosas buenas

Por eso te proponemos un ejercicio: escribe tres cosas que te gusten de ti pero que no tengan que con tu aspecto físico. Y luego di tres cosas que te gustan de tu cuerpo… porque seguro que las hay, no lo dudes. Y ya, si te animas, mírate en el espejo, dilas en voz alta y sonríe. Nuestro cerebro no distingue entre una sonrisa auténtica y una falsa y está demostrado que la risa tiene beneficios psicológicos.

Sin culpas

Y eso nos lleva al siguiente punto: no te castigues. En vez de sufrir regodeándote en lo que no te gusta de ti, apuesta por tus puntos fuertes y al final esas cosas que te parecen tan terribles, esos supuestos defectos, dejarán de serlo. Recuerda que no eres un objeto estropeado o dañado: no hay nada malo en nosotros. Sabemos que la perfección no existe, así que no podemos pretender ser perfectos en esta vida.

Confía en ti

No renuncies a tu personalidad para contentar a nadie. Sé tú mismo porque ahí empieza la auténtica belleza. Con eso no decimos que no haya que cuidarse, ojo, porque la salud es lo primero, pero no hay que caer en la tiranía de la imagen. Sentirte a gusto con tu cuerpo es fundamental para ganar autoestima y esa confianza que nos hace tan atractivos a los ojos de los demás. Así que, a quererse más y mejor desde hoy.