Dolor, sensación de fracaso, ira… son sentimientos que es inevitable que surjan en algún momento, pero lo importante es no dejar que se apoderen de nosotros. Superado el duelo, sigue adelante. Si no hay hijos, ni amigos en común, ni mascotas, es mucho más fácil claro: borrón y cuenta nueva… Pero a veces tienes que seguir viendo a tu ex. ¿Cómo hacerlo de manera civilizada? Hay que tener en cuenta y seguir algunas pautas.

Fuera reproches

En Galicia hay un dicho: “Pasó el día, pasó la romería”. No sirve de nada seguir dándole vueltas a las cosas. Buscar un culpable no es bueno. Mientras uno de miembros de la pareja siga guardándole rencor al otro, no habrá sitio para una reconciliación o al menos un acercamiento cordial.

Dar espacio

Tras una separación hay que poner en orden muchas cosas, y afrontar una nueva vida. Y eso incluye crear otras rutinas.

Aceptar a otra pareja

Esa es la prueba de fuego. Si tu ex rehace tu vida hay que evitar analizar a tu rival. Y no preguntarte, ¿qué tiene ella/él que no no tengo? Si superas eso, estás en el buen camino.

Ante todo, respeto

El tiempo pone las cosas en su sitio y nos da la perspectiva necesaria para entender que hemos perdido a alguien de quien estuvimos enamorados, pero que puede seguir formando parte de nuestra vida.

Un 25 % de las parejas que ya no están juntas siguen manteniendo una relación cordial

Cosas que hay que dejar claras

  • Evita las discusiones inútiles: Eso solo aumentará la tensión y alejará posiciones.
  • Hay que saber perdonar. Pero también perdonarse a uno mismo, porque muchas veces la responsabilidad de un problema es compartida.
  • Las segundas oportunidades. Si sabes que el amor se ha acabado, déjalo claro. Mantener la puerta abierta a una reconciliación puede ser muy dañino.
  • No usar a los niños. No hay nada peor que utilizar a tus hijos como moneda de cambio o intentar ponerlos en contra de tu ex. Hay que hacer lo necesario para que ellos no sufran.
  • Asume tu papel. Si ya no estáis juntos, actúa en consecuencia. Hay aspectos de su vida en los que ya no tienes ni voz ni voto.

Cuando hay hijos en común es muy difícil que una pareja rompa por completo su vínculo