Lo que nos produce angustia y ansiedad no es la situación en la que estamos, sino los pensamientos que nos rondan en la cabeza sobre esa situación, que nos atrapan y “no nos dejan” pensar en otra cosa. Te damos unos consejos para que llegues a todo y no te agobies en el proceso:

1. Disfruta de cada día que la vida te ofrece

Por la mañana nada más despertarte, al abrir los ojos, agradece que ha llegado un nuevo día. Un nuevo día es una nueva oportunidad y tú eres la protagonista de ese día. Haz una respiración profunda y siéntelo.

2. Presta atención a lo que haces

Cuando estés de camino al trabajo o a hacer algún recado, centra tu atención en lo que estás haciendo: si estás conduciendo solo conduce, si vas en transporte público, solo observa a tu alrededor lo que sucede. Si vas caminando, observa el camino, a las personas, el entorno… Y siente tu respiración. Si algún pensamiento negativo aparece en tu mente, vuelve a prestar atención al lugar donde estás y a lo que estás haciendo en ese momento.

3. Aprende a escuchar a los demás

Cuando entables una conversación con alguien, escúchale atentamente. No trates de responder o dar tu opinión rápidamente, solo escucha con atención plena y responde cuando sea necesario, tranquilamente y pensando. No te precipites. La escucha activa es un acto de respeto hacia la persona a la que estás escuchando.

4. La comida es un momento clave

Cuando estés comiendo, presta atención a la comida. Hazte estas tres preguntas que son el ABC de la alimentación consciente:

  • ¿Qué estoy comiendo?
    Piensa si el alimento que vas a comer es saludable y si tu cuerpo necesita ese alimento para sentirse bien y con energía. O si es un alimento poco saludable y no recomendable. Elige conscientemente si comer esa comida o sustituirla por otra. Atenta a la cantidad, ¿es necesaria esa cantidad en ese momento? ¿es poco o es mucho?
  • ¿Para qué como?
    Puedes comer para alimentarte, para celebrar algo, para entretenerte, para tapar una emoción… Sé muy consciente de para qué estás comiendo ese alimento y en qué cantidad.
  • ¿Cómo estoy comiendo?
    Pregúntate si estás comiendo tranquila, sentada, relajada, masticando bien… Modifica la postura y relájate mientras comes. Una vez que te hayas respondido a estas preguntas agradece que el alimento que vas a tomar haya llegado a tu mesa gracias a todas las personas que lo han hecho posible con su trabajo.

5. Elabora una lista cada noche

Cuando vayas a acostarte escribe una lista de todo por lo que estás agradecido en ese día:

  • Agradece a la vida por ese día, a las personas que han hecho que tu día sea más agradable, fácil, divertido… y agradécete a ti misma el haber vivido ese día. ¿Para qué ha sido importante vivir ese día? Sé generosa, hay muchos momentos que agradecer en un solo día y muchas personas a las que agradecerles que hayan sido parte de él. Quédate solo con lo bueno.
  • El momento es hoy y ahora (y tienes todo de tu parte). En el pasado no hay nada que hacer y el futuro no existe aún… Gestiona tus pensamientos en el presente, cada día, cada instante… Calmarás tu mente y la ansiedad, la angustia y el miedo se transformarán en tranquilidad, paz y una nueva experiencia de vida. Y recuerda que no estás en esta vida para sufrir, sino para disfrutar y para vivir en paz contigo misma.