La lechuga es una de las protagonistas de las ensaladas y una de las verduras más presentes en nuestra dieta. Es una planta herbácea, de la misma familia que las alcachofas, la caléndula o la manzanilla, que deberíamos incluir más a menudo en la dieta y no solo en las ensaladas ya que tiene un alto contenido en agua y aporta minerales y vitaminas como el potasio, magnesio, calcio y vitamina A. Su origen no está muy claro, pero los griegos y romanos ya la consumían por sus beneficios para la salud. Desde entonces se han valorado mucho sus propiedades llegando a utilizarse como medicamento y a conseguir diferentes variedades que hoy se cultivan en la mayoría de países con clima templado. Sus formas, colores, tamaños y colores dependen de la variedad de lechuga y del tipo que sea.

Variedades
Las variedades de lechuga se clasifican según sus grupos botánicos en cuatro tipos diferentes. La primera variedad son las romanas, son las que no forman un cogollo, se aprovechan por sus hojas, ovaladas y con un nervio central, entre estas lechugas se encuentran las romanas o las baby. La segunda variedad son las acogolladas, estas sí forman un cogollo y tienen diferentes formas, entre estas están la batavia, iceberg, mantecosa o trocadero. El tercer tipo son las de hoja suelta son las que tienen las hojas dispersas como la cracarelle, la red salad bowl o la lollo rossa. La última variedad es la lechuga espárrago, que tienen las hojas puntiagudas.

Todas las variedades contienen hasta un 97% de agua

Propiedades
Las propiedades de la lechuga son muy numerosas. Sus proteínas permiten a nuestro organismo crear nuevas proteínas, que además contienen los 8 aminoácidos esenciales. Además aporta vitaminas A, C, B3, E, B1, B2, B6, B5, B9, K o ácido fólico y minerales como potasio, hierro, calcio. fósforo, sodio, magnesio, manganeso, zinc y selenio.
Con todo esto la lechuga tiene muchos beneficios para la salud como combatir el estreñimiento, ayudar a la circulación de la sangre, prevenir la osteoporosis, regular los niveles de azúcar en sangre además de contener flavonoides que ayudan a cuidar el corazón y proteger el hígado.

También es muy útil para las dietas de adelgazamiento por su efecto saciante y en las cenas, ya que facilita la relajación combatiendo el insomnio.

En la cocina
Es muy importante lavarla antes de consumirla. Las bacterias, virus y otros microorganismos son invisibles pero están ahí y podrían causar enfermedades como salmonella, E. coli o estafilococos y para evitarlas hay que lavar bien las verduras. Algunos pasos importantes son empapar bien la lechuga, dejar que repose al menos 20 minutos o separar las hojas exteriores ya que es más posible que estén en contacto con bacterias. A la hora de comprar la lechuga es importante fijarse en el aspecto ya que es mejor que se vean frescas, que no estén marchitas y que tenga un color limpio y brillante sin manchas para conservarlas en la nevera sin tocar las paredes durante más tiempo.

Su consumo habitual puede prevenir enfermedades circulatorias o la diabetes

Además...

Recomendaciones sobre este alimento

Se recomienda consumirla a diario, sobre todo a la hora de cenar ya que favorece el sueño y la actividad intestinal