Cuando nos saltamos el desayuno, nuestro organismo lo percibe como una situación de escasez y reacciona liberando unas hormonas que lo hacen más lento y que estimulan el almacenamiento de energía en forma de grasas. Pero, además, también aparece la sensación de hambre a deshoras y acabamos picoteamos cualquier cosa. No hay excusas, si empiezas a desayunar fuerte y apuntas estos sencillos consejos, evitarás llegar a la comida con un hambre voraz. ¡Toma nota!

Recuerda masticar

No es ningún mito que comer demasiado rápido hace que te sacies menos. Esto se debe a que el cerebro tarda unos 20 minutos en recibir la señal de saciedad del estómago, por lo que si comes con prisa también es más probable que tomes más cantidad de lo que deberías. Saborea, mastica y deléitate con el desayuno.

Comodín caliente

Cuando te entre el apetito a media mañana opta por alimentos calientes, o al menos templados. Las comidas calientes envían más señales de saciedad al cerebro que las frías. Una buena opción son las infusiones. También puedes optar por una taza de caldo casero desgrasado, te calmará el apetito y evitará que comas demasiado después.

Bebe un vaso de agua

Cuando creas que tienes hambre bebe antes un vaso de agua. Es fácil confundir la sensación de sed o incluso la ansiedad con el hambre. Además, beber antes de las comidas también te ayudará a que te sientas más llena y no abuses en la mesa.

Evita todos los envases

No comas alimentos directamente de una caja o una bolsa, porque no serás consciente de la cantidad que ingieres y acabarás sumando calorías extra. De hecho, está demostrado que comer patatas fritas directamente de la bolsa provoca tomar un 50% más que
si las sirves en un plato.

Tómate un café

Uno de los efectos más conocidos del café es que reduce el apetito. La ciencia lo atribuye a que aumenta los niveles del péptido YY, una hormona que produce el intestino cuando comemos y que influye en la saciedad. No importa la cafeína, el descafeinado reduce el apetito aún más.

El desayuno debe aportar siempre alrededor del 30% de nuestra ingesta calórica diaria