Con las manos en la masa… haz tu propio pan casero

Cocina tradicional, sabores de siempre... y pan casero. Una combinación irresistible para los amantes de la nueva mesa. Y algo que está al alcance de nuestra mano. Ahora te contamos como hacer tu propio pan en casa, en un horno tradicional y con ingredientes normales...

«Siempre que vuelves a casa me pillas en la cocina, embadurnada de harina, con las manos en la masa…». Esa era la canción que hace muuuchos años, allá por 1984, cantaba el grupo Vainica Doble, y que era la sintonía del que probablemente fue de los primeros programas de cocina que tuvimos en nuestro país. Después llegaron Karlos Arguiñano, Sergio Fernández, los hermanos Torres… pero las que tenemos una cierta edad aún recordamos con cariño a nuestra querida Elena Santonja.

 

Dicho esto, la canción nos viene al pelo para reivindicar una actividad que se ha regresado con fuerza, el hacer nuestro propio pan casero. Y no nos referimos a utilizar una de esas panificadoras que hace un par de años se pusieron de moda, que te mezclaba los alimentos, los preparaba, horneaba…. No no, nos referimos al sistema tradicional, mezclar, amasar y hornear.

Parece fácil pero ¿lo es? Pues sí. Y ahora os vamos a contar cómo hacer un estupendo pan casero. Solo necesitamos harina, agua, sal, y levadura. La clave está en la calidad y cantidad de los ingredientes, que deberán ser seleccionados en función del resultado que busquemos.

Ingredientes

Necesitas 500 gramos de harina, 300 g de agua, 10 g de sal y 10 g de levadura fresca, la puedes comprar en cualquier panadería y ahora también en los supermercados (hay muchas marcas, como Levanova)

Amasado

Mezclar bien los ingredientes es una de las fases más importantes de la panificación pues, será la responsable de la formación de la red de gluten que proporcionará la esponjosidad al pan. Cuando más desarrollemos este proceso, mayor será el volumen del pan y más blanca y regular la miga.

El reposo y la fermentación

Para que la masa adquiera “cuerpo”, es necesario dejar un periodo de tiempo de descanso tras el amasado, de tal forma que, la levadura actúe y madure la masa aumentando su fuerza y produciendo los aromas que aportan el sabor al pan.

 

Formado y fermentación final

Primero dividiremos las piezas (y si es necesario se aplastarán) para que se elimine el exceso de dióxido de carbono que se haya podido crear durante el primer reposo o fermentación. Seguidamente, bolearemos para reestructurar la masa. Después, dejaremos un segundo reposo para que el gluten se relaje, proceso que suele durar unos 15 minutos. Por último, moldearemos nuestra pieza, o piezas, hacía su forma final.

 

Cocción

Con el horno precalentado a 220º, baja la temperatura a 180º e introduce la masa acompañándola de unos cubitos de hielo que deberán ir en una segunda bandeja previamente colocada en la parte inferior del horno. La humedad que se producirá será la encargada de que la corteza se forme correctamente.

Espera unos 15 minutos y… listo