La gastronomía cántabra cuenta con una selecta lista de ingredientes. Desde los pescados y mariscos del mar Cantábrico hasta el salmón y la trucha terciada de las cuencas de sus ríos, pasando por las hortalizas y legumbres de sus huertas y la gran tradición ganadera. Esta región elabora también productos autóctonos muy cotizados, como la miel de Liébana, muy valorada por su denominación de origen. Además, la alta calidad de su leche hace que los derivados de la misma proliferen por toda la región. Es el caso de la mantequilla, el queso de nata o los quesucos, realizados con la mezcla de las leches de vaca y oveja. Una cocina muy caracterizada por el componente artesano de sus platos, en el que se usan los mejores de los productos que proliferan en sus tierras. Desde platos de cuchara, hasta grandes postres, la tradición culinaria de Cantabria no deja infdiferente a nadie.

Las carnes

La importancia de la ganadería bovina y ovina hacen de la gastronomía cántabra una experta en productos cárnicos. En este paraíso cuentan con una de las razas de res con la carne más famosas del mundo: la casina. La carne cántabra por excelencia es la de vacuno, entre la que destaca la de vaca tudanca. No obstante, también se usa el llamado chon, o carne de cerdo, muy usado en platos como el cocido montañés. Podemos encontrarla en multitud de elaboraciones, ya sea como ingrediente principal como un entrecot o en platos más elaborados como los diferentes tipos de cocido o los embutidos. Y es que, sin duda, el plato típico cántabro son los guisos fuertes y contundentes, como los cocidos montañés, lebaniego o el pasiego. No suelen incluir garbanzos como ingrediente, a diferencia de los cocidos de otras regiones, ya que se sustituyen por la alubia blanca, a la que se le añade el conocido “compango”, una mezcla de chorizo, costilla, morcilla y tocino de la matanza del cerdo.

Quesos

Como ya hemos mencionado, Cantabria tiene una gran producción lechera. De ella son herederos los quesos más conocidos de la zona, que se elaboran con leche de vaca, oveja y cabra. Uno de los más peculiares es el de Picón Bejes-Tresviso, ya que su maduración se realiza en cuevas a 1.200 metros de altura donde se mantiene una humedad y temperatura constante, que permite que el penicilium Roqueforti se forme. El queso de nata, se elabora con leche de vaca y se madura durante unos 30 días, permitiendo un maridaje estupendo con productos como el membrillo o la mermelada. También son muy conocidos los quesucos de Liébana, hechos con leche de oveja y madurados durante dos meses.

Pescados y mariscos

Gracias a las limpias y frías aguas que hay en la zona, el marisco se corona como el protagonista de cualquier mesa cántabra. En la bahía de Santander se encuentran muy buenos ejemplares de almejas, mejillones, nécoras, centollos, y otras muchas variedades. También encontramos calamaras, base de platos como las rabas o los maganos encebollados o en su tinta. Pero si lo que buscas es un buen y sabroso pescado, tienes desde lubinas, hasta merluza, cabrachos, bocartes, etc. Además, el bonito de esta región es uno de sus ingredientes más selectos y el que se emplea para elaborar el imprescindible y sabroso sorropotún.

 

Además...

Descubre Cantabria

Santillana del Mar es una de las localidades más bellas de la región y fue declarada conjunto histórico-artístico en 1889. En sus inmediaciones se encuentra la cueva de Altamira, considerada Patrimonio de la Humanidad.