La actriz es una de las afortunadas que compagina con éxito el cine y la televisión. En 2016, Ruth Díaz (47) recibió elogios unánimes de público y crítica por su trabajo en Tarde para la ira, un papel muy diferente al que ahora le ocupa, Laura, de El pueblo (Amazon Prime y Telecinco). Después de años de carrera en papeles fundamentalmente dramáticos, Ruth se muestra encantada con este personaje de comedia y por formar parte de un elenco de grandes intérpretes.

¿Dónde crees que radica el éxito de la serie?
Creo que es una serie muy fresca, y que da muy buen rollo. Te quedas con una sensación placentera después de verla. Tiene una energía bonita. Reírse es muy sano y muy terapéutico. Los personajes son muy dispares y con alguno te puedes identificar, seguro. Y, si no identificar, sí querer. A través de los personajes podemos vivir situaciones que reflejan la sociedad y reírnos de nosotros mismos y del comportamiento humano. Extremado o no. El hecho que sea un plató natural también suma. Creo que los guiones están muy bien escritos. Cada vez que llega un nuevo capítulo al leerlo me parto de risa. Y eso es una señal maravillosa de que funcionan por sí mismos. Y eso es fundamental.

“El pueblo es una serie muy fresca y que da muy buen rollo. Te quedas con una sensación placentera después de verla. Tiene una energía bonita”

¿La pandemia te ha pasado factura profesionalmente?
Supongo que como a la mayoría. Aunque no lo pienso. He tenido la suerte de haber trabajado bastante durante los tres años anteriores. Así que ese año y pico de, se puede decir, parón profesional para mí no ha sido algo grave. Al principio, fueron unos meses de descanso muy necesarios después de tantos proyectos seguidos y luego cuando llegó marzo del 2020 y con él la pandemia pues me quedé como la mayoría. En casa y aceptando la situación. Pero vamos que me siento afortunada porque tenía ahorros para no preocuparme por sobrevivir como les ha pasado y les pasa todavía a tantísima gente.

Ruth Díaz

Yo creo que, gracias a las plataformas de televisión, la ficción española vive un gran momento. ¿Tú lo ves así?
Sí, está claro que hay más demanda de contenidos, los espectadores consumen mucha más ficción que antes, así que hay más trabajo, más variedad y además creo que hacemos series de mejor calidad. También perdemos otras cosas como por ejemplo los cines. Y eso es una pena.

¿Qué series te gustan como espectadora?
La verdad que depende del momento. Podría elegir It’s a Sin o Homeland, que me parecen maravillosas, pero una comedia fresquita como Fleabag me gusta tantísimo como las otras.

Creo que, hace algunos años, hacer televisión era considerado como un medio ‘menor’ frente al cine o al teatro pero, ahora, todos hacen series, incluso las grandes estrellas de Hollywood. ¿Crees que ya ha cambiado esa percepción?
Por supuesto. Es que ahora mismo se hacen series de muchísimo nivel y de una calidad indiscutible. Con unos guiones y personajes maravillosos y una factura impecable.

“Hay momentos duros por ausencia de trabajo durante demasiado tiempo pero no he pensado en tirar la toalla”

Tu película, Tarde para la ira, fue un éxito de público y crítica. ¿Cómo recuerdas ahora esos días de tantos elogios y premios?
Pues con mucho amor y mucho agradecimiento.

¿Los premios traen más trabajo?
Supongo que los premios hacen que cojas foco y que tu trabajo se vea, se ponga más atención en él. Pero creo que es el resultado de ese trabajo el que realmente trae más trabajo. O eso quiero pensar.

Desde tus inicios has estado muy vinculada a la televisión.
Bueno no tanto. Realmente, lo que hacía más al principio de mi carrera, era teatro. Hasta que se me dio una oportunidad clara en televisión fue después de 11 o 12 años en Madrid. Fue con la serie MIR, de Telecinco.

¿Ese papel fue decisivo para tu carrera?
Esa es la serie que supongo fue importante para mí porque suponía un puente hacía un público mayor. Lo que había hecho antes eran algunos papeles episódicos. Pero antes de MIR, que yo creo que es a lo que te puedas referir al decir que mis inicios estaban muy vinculados a la televisión, había hecho cine: El Calentito, Aparecidos, Para entrar a vivir o el Ciclo Dreyer son películas que hice antes de esa serie. Lo que pasa que es verdad que no se por qué se vinculan mis inicios más a las series, quizá porque dan más popularidad. Pero mis inicios están más relacionados con teatro que con series.

¿Alguna vez has pensado que te habías equivocado de profesión y has querido tirar la toalla?
No, hay momentos duros por ausencia de trabajo durante demasiado tiempo pero no he pensado nunca en tirar la toalla.

¿Qué es lo más duro de ser actriz?
Supongo que eso, cuando pasan demasiados años y no te llaman.

Ruth Díaz

¿Te preocupa la edad?, lo digo porque algunas actrices se quejan de que según van cumpliendo años encuentran menos papeles interesantes o de protagonistas.
De momento, no.

Tras rodar el cortometraje Porsiemprejamón, ¿te quedaste con el gusanillo de probar suerte como directora en un largometraje?
Sí, tengo un largo que me gustaría rodar.

“Soy una madre bastante comprensiva, hablamos mucho, intento no dar las cosas por sentado. Y respeto mucho su opinión”

Tienes una hija, ¿qué tipo de madre eres?
La que puedo. Creo que bastante comprensiva, hablamos mucho, intento no dar las cosas por sentado. Y respeto mucho su opinión. Su forma de pensar. Aprendo un montón de cosas a su lado. Sobre todo a vivir en la luz. La verdad que tengo mucha suerte. Porque ella es una maravilla de persona. Intento acompañarla, no soy estricta, no me sale, no soy así. Además que tampoco me gustaría serlo, por supuesto si pongo límites pero confío mucho en hablar, negociar, que encontremos puntos comunes. Confío mucho en ella. Y veo primordial que ella confíe en mí para cuando lo necesite, cuando se vea en apuros. Y que las dos veamos y hablemos sobre las cosas. Sin ponerme en nivel de poder sobre ella. Sin ejercer una especie de autoridad sobre ella, pero ya te digo es mi manera y las dos nos entendemos bien así.

¿Te gusta cocinar? ¿Qué se te da bien?
Pues la verdad se me da bastante bien improvisar. Y me dejo llevar. Soy bastante imaginativa, no me da miedo mezclar sabores. No cocino mal. Y sí me gusta. Me relaja. Aunque no soy una apasionada de la cocina. Digamos que me defiendo. Pero no soy como mi madre o mi hermana Raquel o mi hermana Mercedes que disfrutan muchísimo, investigan, crean y cocinan realmente bien. Mi hija disfruta mucho con La Marmita Señorito. Así que diré eso. Aunque es bastante fácil de elaborar.

¿Qué haces cuando no estás trabajando?
Vida de mami y de ama de casa, también cuidar de Gala nuestra perrita, yoga, ver series, pelis, ir al cine, leer…. Y escribir. Y por supuesto ir a Reinosa, mi tierra, cuando puedo…

¿Tienes algún ritual de belleza?
Limpieza diaria, sérum, crema y contorno. Lo básico. Y cada dos meses más o menos, acudo a mi centro habitual de estética a que me hidraten y me cuiden la piel más en profundidad.

¿Vas al gimnasio o practicas algún deporte?
Habitualmente, hago yoga.

¿Cuál sería tu película preferida?
Eso es muy complicado decirlo. Hay muchas grandes películas que me han fascinado. Así que te diré una de las películas que he tenido la suerte de haber rodado, Tarde para la ira.

Ruth Díaz

¿Qué destacarías de tu carácter?
Creo que soy demasiado obsesiva y empática. Las dos pueden ser virtudes o defectos. A veces es muy bueno ser obsesiva si lo canalizas bien y otras veces es mejor para uno no ser tan empática.

¿Tienes algún lema que te defina?
Pasito a pasito, pero con constancia. O algo así.

Además...

¿Cuáles fueron los inicios de Ruth Díaz en el cine y la televisión?

El primer papel importante en una serie de Ruth fue en MIR, una historia de médicos que emitió Telecinco en 2007 y en la que trabajaba con Rodolfo Sancho. También la hemos visto en Vis a vis, Cuéntame como pasó, Amar en tiempos revueltos y Hospital Central. En cine, en 2018 rodó Bajo la piel del lobo, junto a Mario Casas e Irene Escolar, y, el año pasado, Un mundo normal, de Achero Mañas.