Es difícil hacerle una foto a María Verdoy (37) sin que salga sonriendo. Su naturalidad y alegría traspasan la pantalla y, junto a su buen hacer, han hecho de ella uno de los rostros más queridos de Mediaset, donde colabora en Viva la vida.

¿Se han cumplido tus sueños profesionales?

Se ha cumplido el sueño de ser feliz trabajando, de divertirme y disfrutar. Requiere de esfuerzo y sacrificio como todos los trabajos pero, a veces, me tengo que pellizcar para asimilar la etapa tan bonita que estoy viviendo. La clave es vivir cada fase de tu vida profesional con ilusión.

¿Y los personales?

También es un buen momento personal. Aunque echo mucho de menos Valencia, tengo una vida plena y feliz en Madrid, me he casado con el amor de mi vida y mi familia y mis amigos tienen salud. Creo que esa estabilidad ya es un sueño y quiero que dure mucho.

Llevas dos años casada con Vicente Tronchoni, ¿cómo lo conociste?

Es una historia un poco especial. Él estudiaba Periodismo en la universidad, en la clase de mi mejor amiga. Yo estudiaba Comunicación Audiovisual en otra universidad pública. Le conocí por mi amiga Lauri y al principio no me llamó mucho la atención pero, en resumidas cuentas, en 2007 tuve una historia con él, pero después se iba de Erasmus,y yo me enganché totalmente y él justo se fue. ¿Qué pasó? Que después, cuando volvió, a lo mejor estuve un poquito más distante, se lo ponía más difícil. Y ahí empezaron diez años de no estar juntos, aunque el contacto estaba ahí, él empezó a dar la vuelta al mundo y cada vez que aparecía… pues eso.

Y acabasteis juntos…

En esta relación pasó mucho tiempo, pero el amor siempre vence. Él también es periodista, entonces, diez años después, cuando yo me iba a Barcelona, a Cazamariposas, que encima yo dejaba Madrid, pues él se quedó a vivir en el piso de alquiler en el que vivía yo. A raíz de ahí retomamos el contacto y hablamos por primera vez y dijimos que esto nos iba a pasar toda la vida y que cada vez que nos reencontrásemos se nos iba a tambalear el mundo. Y por primera vez habló y se decidió a apostar, pero costó mucho.

¿Es el hombre de tu vida?

Claro, porque yo me he casado ultra convencida, porque creo que la vida me ha llevado a estar con él. He tenido relaciones maravillosas con chicos maravillosos, pero bueno, él siempre estuvo ahí.

¿Qué te enamoró de tu marido?

Creo que es la persona más graciosa sin proponérselo que he conocido. Tiene un sentido del humor maravilloso que saca sin darse cuenta, además de ser honesto, sensato (mucho más que yo) y un gran profesional. Bueno, y que hace la mejor tortilla de patatas del mundo.

¿Compartir profesión con él es bueno para la convivencia cotidiana?

Creo que, de hecho, es clave. Tengo unos horarios y unas rutinas de trabajo difíciles de llevar, muy inestables. Que él entienda la profesión y lo que conlleva, es muy importante para mí y para el día a día de ambos.

¿Os habéis planteado ampliar la familia?

Por él ya hubiésemos sido padres. Yo quiero ser madre. Tengo 37 años y sé que no me puedo dormir en los laureles, pero por mi momento vital y profesional ahora mismo no me parece que sea el más idóneo para quedarme embarazada. Ahora, ¿qué igual no tardo mucho? Pues a lo mejor. Pero también depende de la vida y cómo me lo ponga.

Ahora te vemos en Viva la vida, pero ¿cuáles fueron tus inicios?

Yo empecé Comunicación Audiovisual porque quería trabajar en el mundo del cine, no dirigiendo, sino porque soy súper cinéfila. Es lo que más me gusta del mundo, porque lo heredé de mi padre, que es muy friki y se lo sabe todo. Y me encanta el cine. Así que estudié comunicación para eso pero luego vi que poco iba a poder tirar por ahí y que me gustaba mucho escribir también. Entonces acabé haciendo también Periodismo, de esta carrera me atraía, sobre todo la radio y empecé en Punto Radio. A raíz de esta cadena me llamaron de la televisión de Las Provincias en Valencia. También estuve en Canal Nou, en la Agencia EFE… Para que veas que mi vida profesional ha sido todo un cúmulo y sucesión de casualidades. También trabajé en un gabinete de prensa, en el que coincidí con Manuel Campo Vidal. Este señor fue quien me devolvió el gusanillo de la televisión y me facilitó, por ejemplo, una prueba en El Intermedio, para La Sexta.

¿Y cómo acaba María en Viva la vida?

Pues estaba en Ana Rosa y coincidió justo con la reestructuración del formato de Viva la vida. Yo estoy en el programa por Emma García, porque cuando entra ella se refuerza el corazón, dije que sí y aquí llevo tres años. Aquí me siento querida y valorada. Es un equipo súper generoso. Los compañeros se han convertido en grandes amigos.

Cuando empezaste en esta profesión, ¿alguien te dio un consejo que no olvidas?

Como te he dicho, tuve mucha suerte coincidiendo con Manuel Campo Vidal, al que tengo que agradecer que me recondujera hacia la televisión cuando yo ya creía que no era mi camino. Gracias a él descubrí que ser natural y disfrutar ante una cámara, iba a ser mi mejor baza. Y esa, al final, fue la clave de que todo saliera bien.

Si no te dedicaras a lo que haces, ¿qué otra profesión hubieras elegido?

Me encantaría probar suerte en el mundo del doblaje. Siempre me ha gustado jugar con mi voz, hacer imitaciones y me divierte mucho sacarle partido a esta faceta, así que me he propuesto tomármelo en serio y atreverme a intentarlo.

¿Como es María Verdoy detrás de las cámaras?

Soy muy empática y muchas veces es una virtud, pero a veces no lo es tanto… Creo que todo se reduce a que soy muy sensible y eso te hace vivir todo intensamente. Un defecto que he tenido siempre es que no soy la persona más puntual del mundo, pero es algo que he mejorado con los años y estoy bastante orgullosa del cambio.

¿Qué no se imagina la gente de ti?

Bueno, no sé si enfocado así queda bien decirlo, pero si sé lo que no se espera. Por ejemplo, me cuesta creerme las cosas bonitas que dicen sobre mi imagen porque he sido un poco patito feo hasta los 14 años. De pequeña he sido siempre la empollona de la clase y la gordita, hasta que pegué el cambio. Y no creo que sea un cisne para nada. Pero es verdad que ese chip que te creías de pequeña hace que por muy bien que te vaya y por muchas cosas bonitas que te digan, el halago me impone. Soy más insegura de lo que parece.

¿Lo pasaste mal en aquella época?

Estaba muy acomplejada. No es que sufriera bullying, pero yo nunca voy a poder ser una subidita ni una crecidita, porque no me creo nada. El halago me cuesta gestionarlo. Eso es algo que hay que trabajar, porque la infancia hace mucho. Yo he tenido una infancia súper feliz. Pero es verdad que he tenido eso de no sentirme bien.

Y ahora. ¿qué te hace feliz?

Soy una persona muy sensible, quizás demasiado exigente, sobre todo conmigo misma. Pero lo de súper sensible tiene su parte buena. Y es que me gusta disfrutar de las pequeñas cosas. He aprendido a disfrutar del tiempo sola y me hace feliz bajarme con un libro a la plaza de Cascorro y leerlo mientras me da el sol en la cara.

¿Tienes alguna ‘asignatura pendiente’?

Me gustaría retomar de alguna manera la música. Hace años cantaba en un grupo y lo echo de menos. También tengo pendiente escribir un libro. Puede que por fin tenga una historia que me convence en la cabeza para desarrollarla. A ver si me lo tomo en serio.

¿Cuál es el viaje o la ciudad que más te ha impresionado?

Me encantó Bali y la parte de Indonesia que pude conocer en mi luna de miel. También recuerdo con mucho cariño el viaje que hice a México, especialmente a la isla de Holbox. Pero por mucho mundo que conozca, para mí, desde hace casi 20 años, no hay nada como Formentera.

¿Qué es lo que más te cuesta perdonar?

Más que perdonar, lo que más me puede es la energía negativa que algunas personas desprenden y contagian. Con lo bonito que es ser amables y sonreír, me cuesta entender la “mala vibra”.

¿Cuáles son los valores básicos de tu vida?

La gratitud, la empatía, la humildad y el aprendizaje constante. Creo que ser una buena persona y ser consciente de todo lo bueno que uno tiene, es básico. Siempre intento empezar y acabar el día agradeciendo lo afortunada que soy.

Te he visto en las redes sociales presumiendo de tía, ¿la vas a mimar mucho?

Miranda nació el 7 de octubre y yo descubrí un amor que no conocía, que no puedo ni explicar. Se me cae la baba, ser tía es lo más increíble que me ha pasado y voy a mimarla hasta el infinito.

¿Cuáles son tus rutinas básicas de belleza?

He tardado en hacerlo bien, pero cada mañana y cada noche, me aplico bálsamo y espuma para limpiar bien la cara, luego utilizo contorno de ojos, sérum y crema. Y cuando no tengo programa, soy muy feliz saliendo tal cual a la calle, sin maquillar.

¿Tienes nuevos proyectos de trabajo?

Me gusta vivir cada etapa pensando solo en el momento presente. Y este es un momento muy bonito y muy ilusionante. En septiembre del año pasado celebré que llevaba tres años trabajando en el programa que me ha cambiado la vida. Así que mi proyecto de trabajo es Viva la vida y seguir dando lo mejor al programa que me ha dado tanto a mí.