Es risueña por naturaleza y tiene una alegría que contagia. Es difícil encontrar una foto de Laura Madrueño en la que salga seria… o fea. La suya es una belleza fresca, sin artificios. Como ella. Es una de las chicas del Tiempo de Telecinco, pero a ella no le incomoda la etiqueta, al contrario, la lleva con orgullo desde hace siete años.

Pero Laura es mucho más: es una ecologista convencida, una apasionada del mar, productora de documentales y ahora escritora. Ha publicado Somos agua (Ed. Aguilar), una especie de cuaderno de bitácora que combina diario personal y reflexiones sobre cómo cuidar nuestro planeta en general y los océanos en particular para proteger la naturaleza.
“Cada vez somos más, y consumimos más, y es complicada la solución, pero no hay que perder la esperanza”, afirma. Durante años nos hemos acostumbrado a verla en los informativos de Telecinco, pero con Filomena, la vida de Laura cambió.

“Llevo 7 años saliendo en antena pero mucha gente me descubrió con Filomena”

¿Qué supuso para ti Filomena?
En esa época viví prácticamente en la tele. Hubo días que me recogían a las 6 de la mañana y llegaba a casa a las 11 de la noche. Me tiré más de una semana vestida con ropa de esquí. Reconozco que disfruté muchísimo de la nevada. Después de Reyes ya había estado en El programa de Ana Rosa avisando de lo que se venía encima y a partir de ahí… Hacía la ronda de todos los demás espacios, fue una locura.

Y de repente pareció que te descubríamos.
Yo llevo casi siete años saliendo en pantalla, pero antes de eso yo estaba en los informativos. Mi padre decía: ‘Anda que no llevas tú años en la tele…’. Pero sí, mucha gente me descubrió con Filomena, y eso que El tiempo lo ve mucha gente y más o menos les sonaba mi cara y se me acercaban por la calle, pero fue salir en Sálvame y me llegaban mensajes todos los días. Porque al fin y al cabo me empezaron a conocer de otra manera. Yo en el tiempo salgo seria, y dos minutos… y de repente estaba todas las tardes entre 30 minutos y una hora, y eso da para mucho. Aunque nunca sabía lo que iba a pasar, de repente conectaban con Belén Esteban o con otro colaborador y yo alucinaba… Estar allí imponía mucho y además nunca había trabajado con Jorge Javier. Porque si me dices Carlos Sobera, con quien tengo más confianza, o con Joaquín Prat… Pero la verdad es que me trató maravillosamente y fue divertido. Fue otro punto y la verdad es que me gustó verme en otro registro.

¿Te animarías con otros proyectos?
Me encantaría hacer algo de entretenimiento que pudiese compaginar con el tiempo, que me encanta. He tenido la oportunidad de hacer otras cosas, aunque al final no han salido y a lo mejor es cosa del destino. Me apetece mucho reírme en la tele. Ya veremos, porque nunca se sabe.

“Me encantaría hacer algún programa de entretenimiento que pudiese compaginar con lo que hago ahora”

Está claro que no te asustan los retos.
Yo estaba en redacción de informativos y cuando me metieron en el tiempo tuve que ponerme las pilas. Había estudiado algo de Meteorología porque también tengo el título de patrón de barco, pero tuve que repasar Geografía y esas cosas. Además tenemos dos compañeras meteorólogas que nos ayudan mucho a leer los mapas, pero nunca me había puesto nunca delante de una cámara y la verdad es que los inicios los recuerdo muy bonitos e ilusionantes.

¿Te sueles ver y analizar cómo lo haces?
Mucho. Además dos años antes del tiempo me hicieron una prueba para deportes y eso no llegó a cuajar, pero me recomendaron ir a una escuela para aprender a manejarme delante de las cámaras. Por eso creo que en la vida todo llega cuando tiene que llegar y aquel no era mi momento. Pero ahí descubrí una pasión tremenda que es el mundo de la voz, el de comunicar y estuve dos años formándome y de vez en cuando paso la ITV y refresco conocimientos. En aquella escuela me cambiaron la voz.

“Creo que en la vida las cosas llegan cuando tienen que llegar, en su momento”

¿Eres dura contigo misma?
Soy muy crítica y creo que hay que serlo. No podemos dar nada por sentado y menos en la televisión, por eso cada día intento que sea diferente al anterior. Que cada vez que me pongo delante de la cámara sea como la primera, disfrutándolo como si fuera la última, porque nunca se sabe. Todo puede cambiar en un momento.

La imagen importa en la tele. ¿Eres coqueta?
No mucho, la verdad. Yo en mi día a día no me maquillo jamás y el pelo lo llevo así, natural. En la tele me arreglan poco, intento que no me pongan base, y más ahora que estoy bronceada; polvos para los brillos y listo. Intento pasar lo menos posible por maquillaje. En los dos meses del confinamiento, que no teníamos en la tele peluquería ni maquillaje, no me hice nada, porque total, lo que yo me sé maquillar y nada es lo mismo, así que salía con la cara lavada. Y mi pelo es así, el color es natural, lo lavo y se queda rizado.

¿Dónde te ves dentro de 10 años?
No lo sé, quizás creciendo igual que lo estoy haciendo ahora. Estoy muy contenta por cómo he desarrollado mi carrera, pasito a pasito, poco a poco y me gustaría seguir aprendiendo así. Recuperar algún programa como El informal me parecería maravilloso, para reírnos más en la tele, que creo que hace falta. De todas maneras, vivo el día a día, y ya bastante es, porque tengo siempre mil cosas.

“En la vida no podemos dar nunca nada por sentado, y menos aún en la televisión”

Y una de esas cosas es hacer documentales marinos, algo de lo que hablas en tu libro…
Lo empecé cuando comenzó la pandemia y lo acabé en febrero, casi un año, pero todo viene de muy atrás. Es un libro muy especial para mí y además con ilustraciones de mi padre, que es muy buen dibujante y fue con él con quien yo empecé a bucear. Él y mi madre fueron buceadores pioneros en España y yo con tres años me metía con mi padre en el mar agarrada a su cuello, bajando dos o tres metros… Pero es cosa de familia, mi abuelo pescaba también así, a pulmón, meros en Benidorm. Imagínate, ahí, a pie de costa, cuando no había ni un edificio. Lo increíble es que en 50 años nos hayamos desarrollado de esta manera tan brutal y sobre todo tan autodestructiva. Porque ya no solo hay basura en el mar o en las calles, sino en el espacio, he incluso dentro de nuestro cuerpo, con todo lo que comemos, los fertilizantes…

Se te cambia la cara al hablar de este tema.
Es que de los 30 años que llevo metida en el mar, es en los últimos 15 cuando he sido consciente de su degradación, pero como parece que no se ve… Y ya da igual estar en el Mediterráneo o en una isla del Océano Índico, de repente encuentras arrecifes enteros muertos y se te rompe el alma. Yo lo que quería contar sobre todo, es lo que estoy viendo: los plásticos flotando, las tortugas con caparazones deformes por culpa de las bolsas, tiburones atrapados también en trampas plásticas a los que hemos tenido que salvar, redes de pesca de kilómetros de extensión… A mí el océano me ha regalado los mejores momentos de mi vida, y por eso necesitaba hablar de las razones por las que ahora está en peligro: el calentamiento global, del consumo masivo de plásticos y de la sobrepesca. Pero también llevo 20 años recorriendo los mares y océanos de todo el mundo y quiero compartir lo que hay ahí abajo. La gente le tiene miedo al mar y a especies marinas como los tiburones y no debería y no hay que olvidar que mueren más personas por culpa de los mosquitos que por los ataques de los tiburones.

Y todo eso lo cuentas con los documentales que haces con tu productora de cine, ¿no?
Tuve mucha suerte porque coincidí con compañeros de la tele que también eran unos apasionados del mar y llevaban en postproducción de informativos 20 años, con lo cual son geniales. Cuando nos conocimos empezamos a grabar cosas juntos, vimos que teníamos las mismas inquietudes y nos subimos a un avión rumbo a México para grabar tiburones y ahí surgió nuestro primer documental, Angelita. Y ya luego vinieron De cerca y Un paso de gigante. No tenemos casi apoyo, los hacemos en nuestro tiempo libre, y nos los financiamos nosotros, pero ya hemos ganado algunos premios en festivales nacionales e internacionales.

“Estoy muy contenta por cómo he desarrollado mi carrera, pasito a pasito”

Estudiaste Comunicación Audiovisual, si pudieras, ¿harías solo documentales?
Soy un culo inquieto que te mueres, pero si pudiera haría un programa de varios episodios sobre el mundo del mar, de esos que no vende ahora, claro. Pero como los que hacía Jacques Cousteau en los 80, eso me encantaría. Además estuve a punto de estudiar Biología y a lo mejor un día lo hago. Pero en quinto de carrera entré en Telecinco y ya hasta hoy.

¿Qué es lo que más te gusta hacer en la vida?
Yo soy la mujer más feliz del mundo, descalza, en bañador y en un barco o en el agua. Y buceando de noche, es increíble.

Esta necesidad de cuidar el planeta de la que hablas la llevas también a tu vida diaria, ¿no?
Mi chico y yo hemos estado aprendiendo mucho este año y tenemos un proyecto de vivienda sostenible, con una cubierta vegetal, que ayuda a reducir la huella de carbono y a combatir el calentamiento global, ventanas eficientes… También nos hemos metido en el mundo de las placas solares y del compostaje, que hicimos con palés, porque Álvaro además es muy manitas. No hay nada más mágico que convertir nuestra basura orgánica en algo útil, ese es el quid de la cuestión. A ver, que el plástico es maravilloso para millones de cosas, pero creo lo estamos usando fatal, creando cosas que nos duran solo cinco minutos. Y luego hay pequeños gestos: intento ir al supermercado con mis túper y ya no pasa nada porque la gente está cada vez más concienciada, pero cuando lo hacía hace cinco años… Comprar a granel, en pequeño comercio, nosotros compramos mucho en la sierra…

Y haces mermelada.
He aprendido, sí. Eso es porque tenemos una finca con frutales y el año pasado había manzanas de todo tipo. Aprendí también a hacer membrillo, y el excedente de tomates que tenemos los hago en conserva. Bueno, es que además me encanta cocinar y no me gusta nada la comida para llevar y los procesados, que al final terminan por sentarme mal… Me gusta cocinar con fuego, ni siquiera en vitrocerámica y en casa el microondas está de adorno. Soy muy clásica y no tardo nada en preparar algo rico, una sopa de pescado, una crema de verduras… Eso sí, soy de poca carne, cada vez menos. Con todo lo que haces, cuando quieres desconectar de verdad… Pues cuando quiero relajarme hago yoga o me dedico a mi huerto, que aunque también da mucho trabajo, es muy gratificante.

“Yo necesitaría otra vida para tener hijos, porque a mí ahora no me da tiempo”

Además...

Has dicho que tu libro es también para las futuras generaciones. ¿Te planteas tener hijos?

Pues no lo sé. Yo es que necesito otra vida para tener hijos, porque a mi no me da tiempo. En serio.