Ventilar tu casa es esencial para eliminar todas las sustancias nocivas que se encuentran en nuestro hogar, y con más razón si en él viven personas mayores, niños o enfermos. Hay estudios que demuestran que en una casa sin ventilar existen entre 5 y 10 veces más contaminación y sustancias tóxicas que en la propia calle.

Cómo, cuándo y cuánto ventilar

Independientemente de la época del año, debes airear tu casa a diario. Eso sí, es recomendable que en verano lo hagas por la noche para que entre más frescor y en invierno en las horas centrales del día para aprovechar al máximo la calidez del sol.
El tiempo recomendado para ventilar la casa está entre los 10 y los 20 minutos, un par de veces al día.

Los dormitorios hay que airearlos después de levantarse. No solo elimina malos olores y el CO2 producido mientras dormimos, sino también evita la proliferación de humedades y bacterias. En los meses de verano, ventila antes de acostarte. Los baños con ventana se deben airear 30 minutos y la cocina una vez se haya terminado de cocinar.

¿Por qué hay que ventilar?

¿Cuántas veces hemos entrado en un sitio en el que “el ambiente estaba cargado”? Se debe a que hay un gran número de personas y no se ventila correctamente. Y es que, el simple gesto de abrir las ventanas reduce el polvo acumulado. elimina el dióxido de carbono y oxigena el aire. No solo eso, sino que regula la humedad: la aumenta si el ambiente está muy seco o la disminuye si ya está húmedo y al entrar el sol en las habitaciones, desaparecen muchos microorganismos nocivos para la salud.

Además, al evitar la humedad, reducirás la posibilidad de aparición de moho, bacterias y gases tóxicos. En cuanto a ti, tendrás menos posibilidades de contraer alergias y resfriados, ya que las fosas nasales se irritarán menos y al eliminarse los gases contaminantes como el CO2 producidos por las calderas, estufas y calefacciones, serás menos propenso a sufrir una intoxicación que te puede producir desagradables efectos para tu salud como mareos, nauseas, fatiga, dolor de cabeza…

¿Qué más puedes hacer?

A veces, con ventilar no es suficiente si el resto de tus acciones son más descuidadas. Por ejemplo, si fumas en casa, no solo pones en peligro la vida de los demás, sino que aumentas considerablemente las sustancias y los gases nocivos en el ambiente. Además de eso, es aconsejable que te quites los zapatos nada más entrar en casa para evitar que se acumule polvo. También es bueno que los productos de limpieza que utilices en casa, sean lo más naturales posibles (bicarbonato, limón, vinagre…).

Si eres amante de las plantas, no dudes en tener más de una, porque además de dar a tu hogar un toque más personal, cumplen con una importante función: regular la humedad y depurar el aire, incluso las hay que eliminan gases tóxicos como el poto o el espatifilo.