Adelantada a su época, Carmen Ordóñez fue una mujer que siempre hizo lo que le dio la gana, que se sentía un alma libre y vivió sin cortapisas y muy lejos de lo políticamente correcto.

Hija del célebre torero Antonio Ordóñez y de Carmina Dominguín, miembro de otra saga de ilustres toreros, Carmen dejaba este mundo el 23 de julio de 2004 y se convertía en leyenda del papel couché. Fue encontrada muerta en la bañera de su casa. Nunca se supo la causa de su trágica muerte, ya que por petición de expresa de sus hijos, no se hizo pública la autopsia.

Una infancia feliz

Tuvo una infancia feliz, en el entorno de una familia acomodada y en un ambiente de ilustres personalidades como Dalí, Ernest Hemingway, Orson Welles o Pablo Picasso. Estudió en el Liceo francés y su vida giraba en torno a su casa, la finca Valcargado en Medina-Sidonia (Cádiz), y una vida más cosmopolita, repleta de viajes, ya que su padre las llevaba con él por todo el mundo: París, Nueva York, Los Ángeles…

A los 15 años se enamoró de su primer marido, Francisco Rivera ‘Paquirri’, y a los 17 años se casó con él en Madrid. Fruto de este matrimonio nacería su primer hijo, Francisco. La pareja amplió la familia tres años más tarde con el nacimiento de Cayetano, pero en 1979 Paquirri y Carmen se separaron. Ella logró rehacer su vida unos años después, cuando conoció al cantante Julián Contreras, con el que tendría su tercer hijo, Julián Contreras Jr.

 

Pasión por Marruecos

Carmen se trasladó a Marrakech junto a Julián y su hijo pequeño y así comenzaría una estrecha relación con el país africano, que le duró hasta sus últimos días. Marruecos se convirtió en su refugio particular. Solía vivir a caballo entre ese país y España para visitar a sus hijos. Al final tanto viaje acabó haciendo mella en su matrimonio y a principios de 1994 se produjo su ruptura con Julián Contreras tras casi once años juntos.

Último matrimonio

A pesar de sus dos matrimonios fallidos, Carmen nunca dejó de creer en el amor y decidió darse otra oportunidad, esta vez con el bailarín Ernesto Neyra, con el que se casó solo unos meses después de conocerlo. Esta relación estuvo llena de altibajos y la ruptura llegaría tan solo dos años después de su boda.


Vida complicada

Su vida estuvo salpicada de momentos difíciles. Comenzó con la muerte de su madre, Carmen Dominguín, seguida por la de su padre, Antonio Ordóñez. Más tarde, llegaba un nuevo mazazo a su vida, ya que su hermana Belén sufría el mismo cáncer que había acabado con la vida de sus padres. Carmen comenzó a abusar de las pastillas para dormir y tuvo que estar ingresada en clínicas en varias ocasiones. En 2002 ingresó en un hospital de Madrid y sus apariciones públicas tras salir de allí evidenciaron su gran deterioro, tanto físico como emocional.


Últimos días

Sus últimos días los pasó en Tánger, donde estuvo antes de incorporarse a su trabajo como colaboradora en un programa de Telecinco. El 22 de julio de 2004, un día antes de su muerte, acudió al trabajo con normalidad. Nadie se podía imaginar que al día siguiente la noticia de su muerte ocuparía todas las portadas. Su fallecimiento se descubrió la mañana del 23 de julio, cuando fue encontrada sin vida por su asistenta en la bañera de su vivienda de Madrid. Carmen Ordóñez fue una mujer que amó con pasión y vivió a su manera hasta su último día. Ella siempre dijo que no se veía cumpliendo los 50 y su presentimiento se cumplió.