En el año 1891 nacía en Reino Unido una de las autoras más prolíficas y leídas de la historia que, además, se ha ganado el título de exponente del género policial en la literatura.

La vida de la apodada “Reina del crimen” fue, cuanto menos, curiosa. Agatha Christie acumula a sus espaldas un legado de 66 novelas policíacas, varias obras de teatro, novelas románticas y cuentos infantiles.

La novelista y dramaturga británica también escribió una colección de poemas y baladas durante la adolescencia y el transcurso de la Primera Guerra Mundial, donde expone su lado más íntimo y sensible.

Madre del famoso detective Hércules Poirot y de Miss Marple, se ganó el título de la mejor novela de crimen de todos los tiempos con El asesinato de Roger Ackroyd.

Infancia hogareña

Nació en el seno de una familia de clase media alta en Torquay, al sudoeste de Inglaterra, sus padres Clara Boehmer y Frederick Alvah Miller quisieron para ella y sus dos hermanos una educación hogareña, basada en el esoterismo y la sencillez.

De su mano aprendió los saberes básicos de la escritura y la realización de operaciones matemáticas básicas, y con solo cuatro años aprendió a leer. Su pasión literaria comenzó a de una edad temprana, siendo una lectora voraz desde muy pequeña.

Aunque recuerda su infancia como una etapa muy feliz en la que creció rodeada de mujeres fuertes e independientes, gran parte de ella la pasó rodeada de sus mascotas y en una soledad propiciada por el aislamiento de otros niños.

Sin embargo, su relación con un grupo de niñas de su ciudad en la que participó en una producción operística juvenil supuso lo que denominaría “uno de los mejores momentos de su existencia”.

Inspiración

Gran seguidora de autores como Walter Scott, Jane Austen, Charles Dickens y Edgar Allan Poe, desde los ocho años se aficionó a los relatos detectivescos y en su obra es notable la gran influencia de Arthur Conan Doyle y sus historias sobre el detective Sherlock Holmes. Reconoció en años posteriores que ningún escritor puede abstenerse de copiar el estilo literario de aquellos autores a los que admiran, fenómeno que debía desaparecer con el tiempo.

Agatha Christie

Tragedia familiar

Pronto vería finalizada aquella etapa de inocencia, cuando el duro acontecimiento de la muerte de su padre, un prestigioso agente de bolsa estadounidense, puso en jaque a la familia, y la dejó con un futuro económico incierto.

Tras este acontecimiento, con tan solo 11 años, Agatha se vio forzada a abandonar la niñez y partir a París para iniciar una educación más formal en varios colegios, aunque nunca se adaptó del todo a las exigencias disciplinarias de estos regímenes escolares.

Entre guerras

Cuando regresó tras finalizar sus estudios decidió mudarse una temporada con su madre enferma a la zona cálida de El Cairo.

Tras este breve descanso retomó sus actividades sociales, la escritura y la realización de teatro para aficionados, aunque con algunas obras ya publicadas, decidió no enfocarse en esa faceta profesional en aquel momento.

Cayó enferma y tuvo que pasar un tiempo en cama, momentos que aprovechó para escribir su primer cuento en el que comenzó a mostrar cierto interés por el espiritismo y lo paranormal.

En 1914 conoce al aviador de la Royal Flying Corps, Archie Christie, quien poco tiempo después se convirtió en su marido y padre de su hija Rosalind. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, él fue enviado a Francia a combatir y ella realizó labores sanitarias como enfermera y dispensadora hospitalaria. Dichas tareas tendrían una gran influencia en los asesinatos que relató en sus obras. De esta labor, Agatha diría que es “uno de los trabajos más gratificantes que uno pueda tener”.

Más tarde, en la Segunda Guerra Mundial, trabajó en la farmacia del University College de Londres. Allí amplió sus conocimientos sobre distintos venenos y sus estudios químicos se reflejaron en sus historias publicadas durante la posguerra.

En El misterio de Pale Horse describió con tal exactitud la intoxicación por envenenamiento con Talio que más tarde ayudó a resolver un caso médico desconcertante para los propios expertos.

Un duro desamor

Agatha, que había conseguido superar las dificultades que se le planteaban en la vida, vivió su peor momento cuando, en 1926, Archie le reveló estar enamorado de otra mujer y querer el divorcio.

Tras mantener una fuerte discusión, la autora desapareció y estuvo once días sin dar señales de vida. Este hecho conmocionó a sus seguidores y atrajo el interés de la prensa, alimentando varios rumores sobre los acontecimientos.

Tras ser hallada, tuvo que ser sometida a tratamiento psiquiátrico en una institución especializada. Nunca dio explicaciones ni declaro nada al respecto, pero se cree que cayó en una grave depresión propiciada por el duro golpe que supuso la muerte de su madre sumado a la infidelidad de Archie.

Finalmente firmó el divorcio en 1928 y obtuvo la custodia de Rosalind, con la que se marchó a vivir a las Islas Canarias.

Agatha Christie

Nueva ilusión

Poco a poco fue recomponiendo los pedazos rotos de su vida, y partió en 1929 hacia Ur, en Irak, para visitar una zona arqueológica junto a unos amigos. Allí conoció al que sería el amor de su vida y su relación más fructífera: Max Mallowan.

El arqueólogo y la escritora se enamoraron rápidamente, y tras un breve noviazgo se juraron amor eterno en 1930. Pasaban los veranos en Ashfield con Rosalind, trabajaban en varias excavaciones en otoño y vivían en Londres el resto del año.

Agatha retomó la alegría vital y descubrió una nueva pasión en sus viajes con Mallowan a Siria e Irak. Además de la arqueología, la cual le inspiró en la redacción de varias de sus obras ambientadas en Oriente Medio. Es el caso de una de sus obras más famosas, Asesinato en el Orient Express, escrita en 1934 en Estambul.

Arqueología

Colaboró en los trabajos de varias excavaciones restaurando y clasificando muestras antiguas, siempre motivada por la pasión de una disciplina en la que encontró una gran fuente de inspiración.

Sin embargo, nunca quiso influir en ellas por temor a perjudicar su financiación. Siempre pagó su manutención y alojamiento, así como todos los gastos de sus viajes y sustentó muchas de las excavaciones como patrocinadora anónima.

Éxito

En 1920 comenzó su reconocimiento como autora con la publicación de la novela El misterioso caso de Styles en la que presentó al mundo a Hércules Poirot.

Más tarde, en 1926, llega su gran éxito de la mano de El asesinato de Roger Ackroyd, conocida como obra maestra de la autora por cambiar las reglas tradicionales de este género literario. Se sirve del relato en primera persona para ocultar y, al mismo tiempo, revelar la identidad del asesino.

Conocida por su particular desenlace, tras una trama en la que se ponen a disposición del lector todas las herramientas necesarias para que descifre por sí mismo el enigma, sigue la línea de escritura de todos sus relatos. Además, marca un antes y un después al plantear el reto de descubrir la identidad del culpable antes de que finalice el relato.

Su periodo más fructífero y prestigioso fue el de entreguerras y posguerra, época durante la que escribió grandes obras como Diez negritos y La ratonera. Tras la Segunda Guerra Mundial se descubrió que se escondía bajo el pseudónimo Mary Westmacott, supuesta autora de novelas románticas, y fue duramente cuestionada.

Este hecho marcó su carrera novelística al verse obligada a abandonar la libertad de escribir sin la presión del peso de su propio nombre como autora. Así, comenzó a reducir la asiduidad con la que escribía novela y dio a luz a su mayor éxito teatral, La ratonera, en 1952.

Agatha Christie

Adiós a una leyenda

Entre 1971 y 1974 su salud comenzó a deteriorarse por la edad, y aunque nunca abandonó la pasión por la pluma y el tintero, sí se alejó de la vida pública. En 1976, falleció de causas naturales a la edad de 85 años en su residencia de Oxfordshire.

Sus restos fueron inhumados en Cholsey, y los derechos de sus obras fueron recogidos por su hija Rosalind. Agatha se fue del mundo acompañada por su familia, pero dejó a la humanidad innumerables obras icónicas que hoy en día son cultura popular.

Además...

¿Sabías que...?

La mayoría de sus novelas y relatos han sido adaptados a varios formatos, y se han transcrito en más de 100 idiomas diferentes, siendo Christie la autora más traducida. Diez negritos, por ejemplo, es considerada la novela de misterio más vendida de la historia.