Dormir ocho horas no es una recomendación gratuita. Es el tiempo que necesita el organismo para que el descanso sea realmente reparador y el cuerpo se reprograme para el día siguiente. Lo mismo ocurre con la piel, que no es sino el órgano vital más pesado y grande de todo nuestro cuerpo.

Por ello, no hay mejor tratamiento de belleza que un sueño reparador, ya que la piel se oxigena y se renueva. Sin embargo, con la edad, ese proceso se ralentiza, por lo que también se hace necesario ayudarla con cosméticos específicos.

La hora mágica

Cuando llega la noche, la piel, al no tener que luchar para protegerse de agentes externos, centra su energía en repararse. Y es en torno a las tres de la madrugada cuando la síntesis de colágeno y elastina alcanza su punto culminante. Esto hace que las capas de la piel se vuelvan más permeables y sean más receptivas a nutrirse y a aprovechar los principios activos de las cremas. Además, los procesos de drenaje natural se activan, lo que favorece la eliminación de toxinas, y se activa la microcirculación.

¿Qué aportan las cremas de noche?

Estas cremas incluyen más cantidad de activos que los cosméticos de día, pero es importante que te fijes siempre en que contienen derivados de la vitamina A, como el ácido retinoico y alfahidroxiácidos. Estos componentes ayudan a limpiar la piel de células muertas y estimulan la producción de colágeno y elastina. Además, su textura es más rica, pero no necesariamente tiene que ser grasa.

¿Cuándo debo empezar?

La edad ideal para empezar a usar cosméticos nocturnos está alrededor de los 30 años, cuando comienzan a manifestarse las primeras arruguitas, el signo que delata que la piel comienza a necesitar reparación.

¿Cómo se aplican?

Para sacarle el máximo partido a tu crema, lo mejor es aplicarla media hora antes de irte a dormir, para que los principios activos sean absorbidos por la piel y no queden depositados en las sábanas. Antes de nada debes limpiar bien tu rostro con un tónico hasta eliminar cualquier resto de maquillaje. A continuación, aplica un sérum y, pasado un minuto, la crema de noche. Extiéndela con masajes ascendentes de la barbilla para arriba y descendentes de la barbilla hacia abajo. Recuerda que debes alargar las pasadas hasta el cuello.