Seguro que últimamente te has dado cuenta de que al aplicarte tu crema hidratante de siempre te pones a sudar (y con razón, con el calor que está haciendo). Y es que, cuando suben las temperaturas, las necesidades de nuestra piel cambian, y lo que nos funciona durante el resto del año, puede que en verano no lo haga.

¿Por qué sucede?

La piel está formada en gran parte por agua y, de forma natural, dispone de sus propios mecanismos para mantener su correcta hidratación y crear una barrera de protección frente a las agresiones externas. Gracias a su manto hidro- lipídico, una película protectora que está formada por agua y lípidos, frena la evaporación de la humedad, protege de las agresiones externas y mantiene el pH dentro de los límites para evitar la aparición de infecciones.

Sin embargo, las condiciones climáticas como el calor intenso, el viento o la sequedad pueden hacer que pierda estos niveles. Por eso, durante estos meses hay que extremar el cuidado de la piel con cremas que, además de hidratar en profundidad, sean ligeras, refrescantes y se absorban enseguida.

¿Qué activos deben contener?

  • Ácido hialurónico: Contribuye a retener el agua en la piel y estimula la síntesis de colágeno. Además, al actuar como agente hidratante y de soporte en la dermis, el ácido hialurónico ayuda a que ésta se mantenga joven, la rellena y le da volumen, lo que ayuda a reducir las arrugas y líneas de expresión. Es un ingrediente antiedad fundamental.
  • Vitamina C: Combate los daños causados por el sol y disminuye los efectos de los radicales libres, desacelerando el proceso de envejecimiento de las células e impidiendo la deshidratación de la piel. ¿Más? También evita la formación de manchas y difumina las ya existentes.
  • Retinol: Penetra profundamente en las capas de la piel, estimulando el colágeno y la elastina que producimos. Su trabajo principal es mejorar el aspecto de la capa exterior de la piel, beneficiando el proceso de renovación celular.
  • Péptidos: Son moléculas cuya función principal es hidratar en profundidad y detectar anomalías en la piel para contribuir a su reparación. Perfectos para reparar los daños producidos por las largas jornadas al sol.

Aguas de belleza, tus aliadas

Refrescan, revitalizan, limpian, calman y, sobre todo, aportan un plus de agua a tu piel. En tu rutina antisequedad tampoco pueden faltar las aguas de belleza cada día. ¿Las conoces?

  • Micelares: Son un básico, ya que limpian tu piel en un solo gesto a la vez que tonifican e hidratan. Es importante que las utilices siempre antes de aplicar tu crema hidratante. Por la mañana para quitar las grasas e impurezas que se generan mientras dormimos y, por la noche, para eliminar la suciedad que se acumula en el rostro durante el día.
  • Termales: Su formato en spray hace que sea uno de los productos más cómodos de utilizar que exiten ahora en el mercado. Incluso puedes llevar tu agua termal en el bolso de playa y utilizarla cada vez que lo necesites. Refrescan la piel al instante, calman las irritaciones y el picor, hidratan y nutren en profundidad, ayudan a aliviar las quemaduras y protegen las células de los radicales libres.

Mascarilla, un extra infalible

Suaves, reconfortantes y muy nutritivas. Las mascarillas faciales son una forma sencilla de proporcionar un extra de hidratación a tu piel. En estos meses de verano lo ideal es que las utilices al menos una o dos veces por semana. ¿Sabes cuáles son las más buscadas?

  • De velo: Son de celulosa biológica y contienen una gran cantidad de principios activos como ácido hialurónico, caviar, perlas, vitamina C… Lo único que tienes que hacer es colocarla en tu rostro y dejarla actuar durante 20 minutos. A continuación, masajea el excedente de producto para que penetre bien y listo.
  • Peel Off: Sobre todo las de carbón activo, son muy eficaces para reparar la piel en verano. Eliminan impurezas, células muertas y puntos negros en tan solo 10 minutos.